Vivir con un perro ciego

vivir con un perro ciego

Que tu compañero perruno pierda la vista puede ser algo difícil de asimilar para cualquiera. Pero no es el fin del mundo. Si ellos son capaces de sobreponerse y seguir adelante, nosotros como sus fieles compañeros debemos estar a la altura para apoyarle y facilitarle las cosas. El primer paso: aprender algunas cosas básicas sobre vivir con un perro ciego.

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Causas de la ceguera en perros

La ceguera es una condición que puede afectar a perros de cualquier edad. Algunos perros pierden la visión totalmente, otros solo de forma parcial, pero a todos ellos les afecta en su forma de vida.

Primer paso: darse cuenta de que tu perro está perdiendo la vista

En ocasiones puede resultar difícil darse cuenta de que tu perro se está quedando ciego. Si la pérdida de visión es gradual, el perro se va adaptando progresivamente a su nueva condición, lo que hace más difícil que te des cuenta. Si tienes dudas, una visita al veterinario puede ayudarte mucho.

Hay otros casos en los que es muy obvio, ya sea por razones veterinarias o de comportamiento del perro: se choca con paredes u otros objetos, deja de hacer contacto visual contigo, tiene problemas para localizar visualmente sus juguetes o comida… La pérdida de visión puede hacer también que los perros se nieguen a saltar desde una cierta altura (una silla, por ejemplo) y normalmente no se sienten seguros en nuevos lugares. Pueden incluso mostrar señales de miedo o conductas agresivas normalmente como una respuesta de defensa.

Causas de la ceguera

Las causas pueden ser muchas. Hay perros que lo son de nacimiento, ya que se ven afectados por enfermedades hereditarias o desórdenes congénitos (es decir, que el perro ya nace con ellos).

Algunas enfermedades o lesiones también pueden ser la causa. Ciertas razas también tienen una mayor predisposición a tener afectaciones de visión. O simplemente el paso del tiempo y la edad pueden afectar a nuestro perro.

Algunas de las condiciones médicas por las que nuestro perro puede perder la visión son:

  • Cataratas
  • Glaucoma
  • Atrofia progresiva de la retina (APR)
  • Enfermedades de la córnea
  • Pannus corneal
  • Úlceras en la córnea no tratadas
  • Traumas
  • Degeneración macular
  • Síndrome repentino de la degeneración retinal adquirido
  • Anoftalmía
  • Microftalmia
  • Etc…

Si detectas en tu perro algunos signos como exceso de legaña o lagrimeo, legaña de un color no habitual, opacidades o que el perro se rasca o frota en exceso los ojos, lo mejor es que acudas al veterinario cuanto antes. Sin un tratamiento adecuado, muchos de los problemas oculares se vuelven rápidamente irreversibles.

Vivir con un perro ciego

Todos conocemos la asombrosa adaptabilidad que tienen los animales en general, y en este caso no es menos. Un perro ciego aprende a adaptarse al entorno dando más responsabilidad a sus otros sentidos. Pueden por tanto vivir una vida feliz y muy normal.

Si la ceguera es repentina, el perro posiblemente pase por un periodo de transición que será algo difícil, pero con el tiempo prácticamente todos los perros se ajustan a su nueva condición, incluso sin la ayuda de sus personas.

Pero ello no justifica que no podamos apoyar a nuestros compañeros caninos. Muchos de ellos agradecerán un apoyo y guía extra en esta nueva etapa.

Consejos para mejorar la vida de tu perro ciego

  1. Adapta el entorno de la vivienda.

Elimina cualquier cosa que pueda provocar un accidente, como cosas que se puedan golpear y romper, caer, provocar cortes, etc. El espacio en general debe ser seguro para tu perro, pero además debe tener “su sitio”, su templo, donde se sienta seguro, confortable (con una buena cama) y donde sepa que no debe temer nada.

  1. Maten el comedero y bebedero en el mismo sitio.

Es fundamental que el perro pueda localizar el agua disponible sin ningún tipo de problema. Además, este punto fijo puede ayudar al perro a orientarse por el resto de la casa al tomarlo como referencia. Si tu perro tiene problemas para localizar el agua puedes usar un bebedero con fuente, de forma que el sonido del agua al moverse le ayude a localizarlo.

  1. Evita cambios de mobiliario en las zonas de tránsito del perro.

Lo ideal es no hacer cambios, pero si no hay más remedio asegúrate que no afecte a las zonas por las que tu perro transita dentro de casa. Si el cambio es inevitable y afecta a las zonas de paso tendrás que entrenar a tu perro de nuevo guiándole con las manos o la correa por su nuevo recorrido hasta que se lo aprenda.

  1. Bloquea las escaleras.

Si tienes escaleras o zonas similares que puedan suponer un riesgo, bloquéalas de forma que el perro no pueda tener un accidente. Lo más sencillo es utilizar puertas de bebé.

  1. Usa diferentes texturas.

Esto también puedes usarlo ante escaleras o zonas en las que el perro tenga que tener cuidado. Puedes cambiar la textura del suelo cerca de elementos que requieran especial atención, ya sea para avisar de peligros como escalones,  o de elementos interesantes como comederos, puertas, etc.

  1. Reaprende a subir y bajar escaleras.

Tu perro puede necesitar una ayuda extra para volver a subir y bajar escaleras. Ponle su arnés y una correa y sube a su lado, guiándole y apoyándole, y evitando cualquier caída que pueda ser peligrosa para él.

  1. Entrena al perro para que esté en su transportín.

Puede ser un lugar muy seguro y tranquilo para el perro, y además en determinados momentos en los que no puedas prestarle atención te va a resultar muy útil que el perro pueda permanecer tranquilo en su sitio, evitando accidentes innecesarios.

  1. Pasea por zonas familiares para el perro.

Le resultará más cómodo y seguro pasear por zonas que ya conoce y en las que no haya terreno difícil sobre el que caminar.

  1. Controla la distancia en el paseo.

No dejes que se aleje en exceso de ti en los paseos. Puede ser muy recomendable que le acostumbres a que pasee con una correa larga puesta, por ejemplo de 10 o 15 metros, para mayor seguridad.

  1. Introducir despacio las nuevas zonas.

En nuevos terrenos, introduce al perro despacio y sin prisas, especialmente si hay elementos en el suelo como bordillos o desniveles que puedan dificultarle el paseo.

  1. Entrena algunas señales extra.

En los perros ciegos, tu voz es primordial. Te va a resultar muy útil entrenar una señal de “espera”, para que puedas parar al perro cuando veas que se va a estrellar contra una pared, por ejemplo. Además puedes habituarle si siempre que hay un bordillo le dices algo del tipo “sube” y “baja”, de forma que pueda anticipar y asegurar sus movimientos.

  1. Trabaja el tacto.

También puedes enseñarle muy fácilmente a que se gire hacia ti si le tocas la espalda, ya sea por un lado o por otro. Esto te ayudará en el manejo cerca de ti a corta distancia, por ejemplo cuando vais con la correa puesta. Es recomendable que siempre le hables antes de tocarle para captar su atención y que no se sobresalte.

  1. Adiestramiento

No caigas en ideas equivocadas: un perro ciego es tan adiestrable como otro cualquiera. Evidentemente no le vas a poner a hacer agility, pero un adiestramiento de obediencia basado en señales verbales puede resultarte muy útil. Puedes utilizar reforzadores de comida muy olorosa y clicker para conseguir grandes resultados.

  1. Socializa tu perro.

Si socializar es algo fundamental con cualquier perro, más aun con un perro ciego. Si socializas a tu perro adecuadamente a diferentes entornos, personas y animales, tendrá menos temor y se mostrará más relajado a la hora de afrontar nuevas experiencias.

  1. Vigila la relación con otros perros.

Aunque tengas un perro correctamente socializado, debes ser consciente que si es ciego es más vulnerable a recibir un ataque por parte de otro perro. Esto se debe a que al ser ciego no puede leer el lenguaje corporal del otro perro, lo que puede hacer que aparezcan conflictos y confrontamientos debidos por esa carencia comunicativa. Por lo tanto deberás estar atento y saber entender adecuadamente el lenguaje de otros perros para poder anticiparte a estas situaciones.

  1. Avisa a otros.

Alerta a otras personas y sus perros para que se acerquen de forma apropiada, lenta y relajada a tu perro, avisando previamente mediante sonidos o palabras (puedes decirle la misma palabra siempre que se acerque un perro para que esté sobre aviso). Esto evitará que tu perro se asuste. Permite a tu perro olfatear para tomar información y entonces, si se siente a gusto, podrá contactar físicamente con la persona o perro.

  1. Accesorios especiales.

No es realmente obligatorio, pero tu perro puede ayudarse de arneses especiales que le permitan percibir los obstáculos del entorno antes de golpearse con ellos, como por ejemplo este de Muffin’s.

  1. Guarderías caninas.

Si tienes que salir de viaje y tienes que dejar a tu perro en algún sitio, no le dejes solo de primeras en un lugar desconocido con gente desconocida. Informa de la situación de tu perro y pasa un tiempo antes con él en esa nueva casa/guardería/residencia, de forma que ese nuevo entorno y nuevas personas le resulten familiares antes de que tú te vayas.

  1. Los perros ciegos también juegan.

¡Faltaría más! Puedes jugar perfectamente con mordedores, juguetes que emitan sonido o dispensadores de premios/juegos de olfato. Si quieres lanzárselos y que los encuentre, además de juguetes que tengan algo dentro (y que emita sonido al moverse) puedes impregnarlos con una gota de aceite esencial para que tu perro los encuentre con la nariz.

  1. Sé campanilla.

Puedes usar algún llavero con por ejemplo una campanita o un cascabel de forma que así ayudes a tu perro a localizarte mientras te mueves por la casa o a su alrededor en el paseo. Esto puede ser especialmente útil en etapas iniciales, hasta que el perro sepa navegar de forma segura por la casa y reconozca tus pisadas. También puedes usarlo con otros animales que tengas en casa, aunque debes valorarlo ya que puede resultar molesto para el animal que lo lleve puesto.

  1. No asustes el perro.

Parece algo obvio, ya que tu perro no te verá llegar y puede asustarse si eres brusco en la interacción con él. Esto es muy importante hacérselo entender a los niños de la casa, que deberán hacerse notar por el perro antes de cualquier tipo de contacto. No queremos que esta situación sea origen de accidentes entre perros y niños.

  1. Usa apoyo olfativo o sonoro.

Puedes ayudar al perro a moverse por la casa si de ofreces otros apoyos, como por ejemplo usando radios o tv para emitir un sonido que sirva de referencia al perro. También puedes colocar diferentes olores (con esencias, por ejemplo) en diferentes estancias de la casa. Esto ayudará al perro a tomar referencias y crear un mapa mental en base a sonidos y olores.

  1. ¿Tienes jardín? ¡Planta!

Si tienes jardín, puedes colocar plantas de altura similar a la del perro frente a zonas de riesgo, como esquinas o bordillos. Esto hará que el perro no sufra accidentes al sentir las hojas de la planta antes de que ocurra el accidente.

  1. Accesos a la vivienda.

Si tienes una puerta que va a un patio, jardín o parcela, puede ser interesante colocar algún elemento junto a la puerta de salida para que ayude al perro a orientarse cuando quiera volver a entrar, como un móvil de los que suena con el viento, un molino de juguete o algo similar.

  1. Necesitas un plus.

Necesitarás un extra de paciencia, de buen humor y de consistencia en su educación. El tiempo que lleve alcanzar el equilibro puede ser mayor o menor dependiendo de cómo haya perdido la vista el perro… pero no te preocupes, al final todo se consigue.

The show must go on

Tener un perro ciego es como tener un nuevo perro. Ni mejor ni peor, simplemente diferente. Puede que inicialmente pienses que no vas a poder volver a hacer nada con tu perro, pero pronto verás que esto no es así.

Tu perro podrá seguir reconociendo a toda su familia por los sonidos o por el olor, seguirá jugando y aprendiendo nuevos trucos y no perderá el tiempo lamentándose de lo que podría haber sido, o de lo que era antes.

Así que si tu perro no lo hace, tú tampoco lo hagas. Los perros (como muchas otras especies) son muchísimo más resilientes que nosotros, las personas. No les importa demasiado perder la vista, una pata o media oreja una vez que ya ha sucedido. Simplemente siguen adelante. Y tú debes hacerlo junto a él.

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