Cómo mejorar el vínculo con tu perro

Cómo mejorar el vínculo con tu perro

El vínculo es esa conexión profunda y difícilmente explicable con palabras que se da entre seres vivos. Posiblemente muchos de vosotros hayáis visto la película Hachiko (si no es así, para de leer ahora mismo y corre a verla! No quiero hacerte spoilers de una película maravillosa).

Esta película cuenta la historia real de un profesor que cada mañana tomaba un tren para ir al trabajo. Hachiko, su perro, le acompañaba cada mañana a la estación hasta que el profesor se subía al tren y volvía puntualmente a la hora de regreso (las 3 de la tarde) para esperarle. Día tras día, durante años.

Un día, Hachiko regresó como siempre a esperar la llegada del tren del profesor, pero éste nunca apareció ya que ese día había sufrido una hemorragia cerebral de fatal desenlace. El perro no cesó y siguió acudiendo cada día a las 3 de la tarde a la estación en busca del profesor, durante todos los días de su vida. Intentaron llevárselo, buscaron una nueva casa para él, pero nada más importaba… cada día se escapaba y acudía a esperar la llegada del profesor.

Este es solo uno de los muchos ejemplos.

Este es posiblemente el mejor y más famoso ejemplo del increíble vínculo que podemos desarrollar con nuestro perro, pero desde luego no es el único. Se conocen historias sobre perros que viajan cientos de kilómetros para reencontrarse con su familia, perros que han rescatado a personas de una muerte segura en incendios o inundaciones incluso arriesgando su propia vida, perros que han detectado problemas de salud como cánceres a su compañero humano sin ningún tipo de entrenamiento previo…

El vínculo es algo especial, no se trata simplemente de lealtad y mucho menos de una forma de asegurarse un comedero lleno cada día. El magnetismo producido es algo mucho más profundo. El vínculo entre la especie humana y canina es ya ancestral, forjado en el beneficio mutuo obtenido al evolucionar juntos durante miles de años (se data que los humanos conviven con perros desde hace más de 20.000 años). Todo esto hace que difícilmente se pueda ver una relación similar entre otras especies cualesquiera del reino animal… Incluso entre humanos y simios, los genéticamente más cercanos a nosotros, no podríamos llegar a estar tan emocionalmente unidos.

¿Qué hace que el vínculo con tu perro sea tan fuerte?

Una de las causas es la gran predisposición natural de los perros para trabajar con el hombre. El deseo implacable de los retriever de traerte un pájaro caído, por ejemplo, no es algo que hagan por comida, sino por afecto. Esto no solo aparece en razas destinadas a la caza, sino que es natural en cualquier tipo de perro: pastores, perros K9, perros de búsqueda y rescate… todos ellos desarrollan un vínculo afectivo increíble con sus guías humanos.

Otra causa puede aparecer en perros que han sido rescatados de difíciles circunstancias y adoptados por personas. De hecho, el afecto puede ser tan pronunciado que puede llegar a generar estrés en el perro (problemas de ansiedad por separación, excesiva dependencia, etc.). Esto deriva de la ansiedad producida al ser abandonados previa y prematuramente junto a la necesidad como especie social de pertenecer a un grupo. Una vez los perros encuentran una nueva familia o persona que ofrezca una adecuada educación, cuidados y amor, los perros pueden convertirse en los compañeros más fieles que el ser humano pueda jamás llegar a conocer.

Es cuestión de necesidades básicas.

El vínculo humano-perro se basa en una profunda relación de entendimiento (incluyendo el entendimiento emocional), de dependencia y de apoyo mutuo. Pertenecer a un grupo y sentirse querido, útil y seguro es una necesidad tanto para las personas como para los perros.

Por lo tanto, la carencia de estos parámetros afecta directamente a la calidad del vínculo con nuestro perro: no ofrecer una correcta atención, educación y apoyo puede hacer que esta conexión se debilite. Abusar, ignorar o simplemente fallar a la hora de entender las necesidades y la comunicación más básica de tu perro es lo mismo que sabotear vuestra relación. Cualquier cosa que haga sentir a tu perro excluido, estresado o atemorizado reducirá la calidad de vuestro vínculo.

Si quieres fortalecer tu vínculo debes compartir tiempo con tu perro, y además no solo eso, que sea tiempo de calidad basado en la confianza, el amor y el respeto, tiempo que favorezca la creación de esa sensación de pertenecer a una misma familia. Puedes realizar muchas actividades que te acerquen más a tu perro, como pasear, jugar, entrenar, trabajar juntos… Además, es fundamental trabajar en la creación de un código de comunicación que permita el entendimiento entre ambos, algo esencial en toda relación. Debes enseñar a tu perro a que te entienda y en la misma proporción debes aprender a entender a tu perro. Cuando ambos miembros hablan el mismo idioma se consigue alcanzar ese vínculo tan profundo.

Los perros y las personas pueden generar un vínculo excepcional.

Los perros y las personas pueden generar un vínculo excepcional.

Si con lo que has leído hasta aquí tienes dudas de si el vínculo con tu perro es adecuado, a continuación te indico una serie de signos que pueden ayudarte a aclarar la intensidad de tu relación con tu perro.

Signos que dicen que el vínculo con tu perro es pobre:

  • El perro siente indiferencia emocional hacia ti o hacia otros miembros de la familia
  • Falla al responder a señales que le pides, como la llamada (que venga)
  • No tiene ganas de jugar contigo
  • Se siente incómodo cuando le coges
  • Presenta intentos ocasionales de escapar
  • El perro tiene un pobre contacto visual contigo (mirar a los ojos)
  • Presenta beligerancia o incluso agresión hacia ti
  • Muestra signos de depresión o indefensión

Signos de un fuerte vínculo:

  • El perro se mantiene cercano o atento a ti aunque esté con la correa suelta
  • Te busca con la mirada frecuentemente
  • Responde a lo que le pides de forma alegre y relajada
  • Desea estar cerca de ti
  • Al pasear camina cómodamente a tu lado
  • Tiene un alto nivel de contacto visual y atención hacia lo que dices
  • Existe una alta capacidad para comunicar necesidades, deseos y preocupaciones (entiendes lo que tu perro quiere en casi cualquier circunstancia)
  • Tu perro desea ayudar o proteger en situaciones de amenaza
  • Deseo de interacción física
  • Atiende adecuadamente a la llamada

Cómo fortalecer el vínculo con tu perro.

Si tras leer esto sospechas que el vínculo con tu perro no es tan fuerte como podría serlo, no te preocupes porque te voy a ayudar con algunas ideas para que puedas remediarlo. Hay que tomar ciertas consideraciones: si tienes un perro que ha llegado nuevo a casa o que acabas de adoptar ten en cuenta que lleva su tiempo el que el perro normalice la situación. Al menos hasta que no pasen un par de meses no vas a ver realmente al perro que tienes (en cuanto a carácter). Mientras esto ocurre, encárgate sobretodo de que no ocurran malas experiencias, como que se te escape o que sucedan otros incidentes.

Comienza a entrenar con tu perro.

Si partes desde cero, lo ideal es comenzar por un entrenamiento básico (es decir, enseñar al perro que se siente y se tumbe, permanecer quieto, acudir a la llamada, etc.) siempre de forma amable y respetuosa. Enseñarle estos ejercicios es sólo una parte de lo que realmente queremos conseguir, la otra y quizá más importante es que mientras se entrena se debe crear un buen código de comunicación entre vosotros, un código que ayude a tu perro a tranquilizarse, a concentrarse y que le haga entender que forma parte importante de un equipo.

Reserva tiempo para jugar con tu perro.

Todos estamos muy ocupados hoy en día, pero eso no es excusa. Todo el mundo puede sacar 10 minutos al día para para jugar con el mordedor, esconder unos cuantos premios o trabajar un poco con clicker. Dedicar este tiempo de actividad y diversión de forma diaria mejorará vuestro vínculo.

Realiza diferentes actividades con tu perro.

Olvídate de tener perro solo en casa. Sal a jugar con otros perros, apúntate a una escuela canina para practicar algún deporte o tomar algunas clases, vete a nadar con él al río…. haz cualquier cosa que suponga compartir un rato divertido con él. Este tipo de interacción hará crecer el afecto y la lealtad.

Trabaja una buena llamada.

Hazlo de forma frecuente y consistente. Puedes comenzar trabajando la señal de llamada directamente con la correa puesta (es decir, a una distancia de 1 o 2 metros) y de forma gradual ve aumentando la distancia y la dificultad del entorno (distracciones como personas, juguetes, otros perros, etc.). Trabajar esto con el perro y que responda satisfactoriamente es una muy buena señal que indica el deseo del perro de atendernos.

Juega al escondite.

Se puede jugar tanto dentro como fuera de casa. Es una forma fácil y divertida de convertirnos a nosotros mismos en el mejor premio del mundo. Además, con el tiempo conseguimos que el perro nos preste atención de forma frecuente, lo cual es muy buen hábito.

Introduce una rutina para las comidas.

Si eres de las personas que dejas comida a libre disposición del perro todo el día, te recomendamos que cambies esto a una rutina de ofrecerle la comida varias veces al día en momentos concretos (mañana, tarde y noche, por ejemplo). Las rutinas añaden predictibilidad y por consecuencia tranquilidad, el perro regulará mejor sus digestiones y sus momentos de hacer sus necesidades, y por último pero no menos importante, si algo tan valioso para el perro proviene de nosotros y no de un comedero rebosante y estático, nos volveremos más importantes de cara al animal.

De hecho, no solo deberías tener una rutina para las comidas, deberías tener una rutina clara en general: salidas, comidas, momentos de juego… Los perros son criaturas de hábitos y esto les hace más felices.

Enseña trucos a tu perro.

Enseñarle un nuevo truco o habilidad a tu perro cada mes puede ser un objetivo más que razonable. Esta actividad hará que la mente de tu perro permanezca despierta y ejercitada, y es otro medio más por el que podemos fortalecer nuestro vínculo. Sobra decir que las metodologías que empleemos deben ser siempre positivas.

Se consistente.

Mira este ejemplo: llegas al salón y el perro está subido en el sofá tan pancho, ¿qué haces? Inmediatamente das una voz: “Bobby, abajo!”, porque no te gusta que se suba. Tres horas después, mientras ves tu serie favorita, llamas al perro para que se tumbe contigo “solo un poco”, ya que ese es un momento que a todos nos gusta compartir. Esto es confuso para el perro… ¿se puede subir o no al sofá? Ser consistente es tener las cosas claras: si le invitas a que se suba contigo no deberías reñirle después porque se suba él. Cuanto más consistentes seamos, más ayudaremos a nuestro perro a estar más tranquilo y ser feliz.

Crea en el perro una sensación de utilidad.

A la mayoría de los perros les gusta trabajar, porque para ello han sido seleccionados durante cientos de años. Por lo tanto da a los paseos, los entrenamientos y los momentos de juego la importancia que se merecen. Que no sean solo una tarea “obligatoria” a hacer.

Socializa con otros perros y personas.

Pero siempre mirando por el bien de tu perro. Debes ser un guía vigilante (no vayas al parque canino para dedicarte a escribir por el móvil mientras no haces ni caso al perro) para generar confianza en el perro.

Apaga el teléfono.

Sí, insistimos en lo mismo. En el paseo, durante el juego en la sala, en el parque… Facebook puede esperar, tu perro necesita de tu atención justo ahora, ¿o vas a dejar pasar una estupenda oportunidad de mejorar tu vínculo con tu perro por un par de “me gusta”?

Acaricia y peina con frecuencia.

Como ya hemos dicho a los perros les gusta el contacto físico y además así les habituaremos a que tocarles y manipularles sea algo agradable, lo cual tu veterinario te agradecerá.

Asegúrate de que hace suficiente ejercicio.

La falta de ejercicio muchas veces produce aburrimiento que desemboca en problemas de comportamiento en casa. Nuestro perro debe pasear mínimo 3 veces al día durante unos 20 minutos, y si una de las salidas la alargamos a 1 hora sería estupendo. Necesitan correr, saltar, olfatear el mundo que les rodea y ejercitarse físicamente. Esto no significa que “obligues” a tu perro a ejercitarse, ojo (atándole a tu cintura mientras patinas 15 kilómetros, por ejemplo), el exceso de ejercicio puede ser igualmente perjudicial.

Asegúrate también que tiene zonas de calma.

Las zonas de calma son sus zonas reservadas, donde tendrá una cama confortable, su agua, algún juguete… y sobretodo donde podrá encontrar tranquilidad y descansar adecuadamente, sin que nadie le moleste (ni las visitas). Los perros duermen muchas horas al día, entre 12 y 18 horas. Que tengan un descanso de calidad es tan importante como el resto de cosas, más incluso si nuestro perro es de edad avanzada.

Reforzar y mejorar el vínculo entre tu perro y tú os ayudará a ambos. Tú te sentirás más calmado, feliz y consciente de los buenos ratos que compartís juntos y tu perro disfrutará de la seguridad y felicidad de sentirse integrado en una familia.

Ya sabes: muestra afecto, apoya, interactúa y diviértete, porque en eso consiste el vínculo entre perros y personas.

¿Y tú? ¿Qué vínculo tienes con tu perro? ¡Déjame un comentario con tu respuesta!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.