Gritar al perro. Esta es la reacción que la mayoría de personas tiene cuando el perro hace algo que no debería o que no les gusta. Y aunque no sea lo más acertado, ¿qué se supone que deberías hacer si tu perro hace algo que no quieres? ¿Te quedas parado sin más? ¿No dices nada? En este artículo te explico qué pasa si le gritas a tu perro y cómo solucionar esto sin necesidad de hacerlo.
¿Se debe gritar “no” al perro?
He aquí el debate.
Mucha gente, seguro que tú también en algún momento, ha gritado al perro. Aunque sea de forma instintiva, porque es una reacción que sale de forma inconsciente en determinados momentos.
Y eso es un error, desde mi punto de vista.
Ojo, y aquí viene la clave del asunto. El problema no es decir al perro “no”, el problema es cómo se lo dices, que en el 99% de las ocasiones será gritando y de malas formas.
Gritar a tu perro puede asustarlo o confundirlo, afectando negativamente a vuestra relación. Sí, seguramente logres “cortar el rollo” al perro y que deje de hacer eso que estaba haciendo… pero ¿a qué precio?. ¿Qué pasa cuando gritas al perro?
Especialmente cuando hay alternativas más amigables que cumplen la misma función.
En lugar de gritar, un «no» calmado y seguido de una indicación de lo que se espera del perro puede ayudar a guiar su comportamiento sin causar estrés.
Por ejemplo, si un perro está mordiendo un mueble, en lugar de gritar «NO!», podrías decir «no» de forma calmada y redirigir su atención a un juguete apropiado para morder. Este enfoque no solo evita un disgusto al perro, sino que también le enseña qué es aceptable y qué no.
¿Cuál es la pega de todo esto?
Que requiere entrenamiento. Y no todo el mundo está dispuesto a entrenar y practicar.
Veamos por qué deberías usar un “no” amable con tu perro.
Beneficios de usar un “no” amable en el adiestramiento canino.
Lograr que una palabra suave y amable tenga efecto en tu perro requiere de tiempo, práctica y repetición. Así que llegados a este punto, si no estás dispuesto a hacer este trabajo puedes dejar de leer el artículo y seguir gritando a tu perro, que es la vía fácil y rápida (para ti, claro, pero la peor para el perro).
El “no” debe entenderse como una palabra que informa al perro que debe dejar de hacer algo (y no como una riña o reprimenda).
Como tal, es una palabra súper útil ya que el perro, por instinto y por estar en un mundo regulado por reglas de humanos que no siempre entiende, habrá muchos momentos en los que necesite que le digas que “tiene que dejar de hacer eso que está haciendo”, porque no es correcto.
En este contexto puedes imaginarte la cantidad de beneficios que el perro va a obtener:
- Reducción del estrés: un «no» calmado evita el estrés en el perro, lo que es crucial para su bienestar general y para la calidad de su aprendizaje. Los perros aprenden mejor en un ambiente libre de estrés.
- Claridad en la comunicación: un «no» informativo seguido de una acción deseada clarifica al perro lo que se espera de él, mejorando la comunicación entre el perro y la persona.
- Fomenta el aprendizaje positivo: este método se alinea con los principios del adiestramiento en positivo, que se enfoca en reforzar comportamientos deseados en lugar de castigar los no deseados.
- Fortalece el vínculo: utilizar un «no» informativo ayuda a construir una relación de confianza y respeto mutuo entre el perro y su propietario.

No es lo mismo gritar al perro que informarle de que no debe hacer algo.
Gracias a la ciencia, hoy en día conocemos mejor cómo son los procesos de inhibición, es decir, interrumpir un proceso mental o acción ya iniciado.
La inhibición es una cualidad importante en los perros, y por eso creo que tener una señal que indique esto es útil. Un perro con una buena capacidad de inhibición es un perro con autocontrol, lo cual es una gran ventaja a la hora de socializar.
Además resulta ser algo muy práctico, ya que es una forma amable de decirle al perro que hay ciertas cosas que no debe hacer, ya sea en casa o en los paseos.
Y como siempre ocurre, para desarrollar esto es necesario cierto entrenamiento.
Entrenamiento para que puedas dejar de gritar al perro.
Llegados a este punto, puedes hacer 2 cosas:
- Enseñar un “no” informativo al perro
- Usar una redirección de atención
Yo te recomiendo la segunda.
Aunque lleve todo un artículo entero hablándote de las bondades de usar el “no”, hay 2 aspectos que hacen que prefiera recomendarte la redirección:
- Uno de ellos es cómo se enseña.
En muchos casos un poco a las malas y solo tienes que buscar alguna referencia por internet de cómo enseñar al perro a entender el «no».
- El otro es que es muy difícil dejar de gritar al perro cuando llevas tiempo haciéndolo.
Si ya lo haces, tienes muchas papeletas de que lo vas a seguir haciendo. No digo que sea con mala intención, pero sale así, porque aparece en momentos muy emocionales y viscerales y es complicado de controlar.
Y si quieres comprobarlo por ti mismo/a, proponte dejar de hacerlo a ver qué pasa.
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Usar la redirección de atención como estrategia alternativa a gritarle al perro.
Ocurre que las indicaciones sociales varían mucho su significado dependiendo del tono emocional con el que se digan.
Por lo tanto, aunque dediques mucho tiempo a entrenar el ejercicio si terminas gritando al perro (algo que, insisto, seguramente te salga sin pensar), todo esto no sirve de nada.
Si gritas al perro, éste no deja de realizar la acción por lo que le estás diciendo, sino por cómo se lo estás diciendo y el miedo que eso le provoca. Y es tu responsabilidad ser capaz de diferenciar el lenguaje de tu perro y sus señales de calma para entender qué está ocurriendo.
¿Y si tu perro lleva tiempo intentando hablarte?
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Por eso es por lo que te recomiendo la redirección de la atención, que será un ejercicio nuevo y trabajado desde cero. Consiste en que en cualquier momento el perro deje de prestar atención a lo que sea que está haciendo para enfocarse en ti.
No es exactamente una señal de inhibición (como sería un “no” informativo) pero en la práctica sirve perfectamente para que el perro deje de hacer eso que no debe.
Además tiene los beneficios de que se enseña fácil y, especialmente, no es algo que ya tengas la manía de gritar al perro, porque aquí usaremos una palabra completamente nueva tanto para el perro como para ti.
Si quieres descubrir cómo enseñar esta técnica (entre otras) te explico cómo hacerlo en este otro artículo de mi blog. Concretamente es el ejercicio 3 que allí explico.
Deja de gritar “No!” al perro.
Tener una señal de inhibición del comportamiento (como por ejemplo el «no» informativo) es una herramienta valiosa en el adiestramiento canino que puede mejorar significativamente la comunicación y la relación entre el perro y tú.
Ofrecerle esta información calmada y tranquila permite enseñar al perro de forma más efectiva, reforzando comportamientos positivos y asegurando un ambiente de aprendizaje libre de estrés.
Si te interesa este modelo de enseñanza y quieres profundizar en estas y otras técnicas respetuosas con el perro, te invito a que eches un vistazo a mi ciclo de Clicker Training, y verás cómo tu perro responde de manera positiva y feliz.
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Este artículo se publicó el 26/06/24 y se ha actualizado por última vez el 11/07/25.



