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Mi cachorro me muerde

Mi cachorro me muerde

¿Tienes un cachorrito de dientes afilados? ¿Cuántas veces has dicho: mi cachorro me muerde? ¿Tu cachorro muerde tus manos, pies, pantalones y brazos y no sabes qué hacer? Si estás experimentando todo esto te interesa leer este artículo en el que te explicaremos cómo evitar que tu cachorro te muerda de esa forma.

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Todos los que hemos tenido un cachorro sabemos qué es esto y el daño que pueden hacer, ya que esos pequeños dientes son auténticas dagas para nuestra piel… Pero lo primero que debes tener claro desde el minuto 1 es que morder es una parte normal y sana de la conducta del cachorro.

Eso no quiere decir que no podamos (y debamos) hacer algo para minimizar el daño que hace el perro y educarle en este sentido, lo que en el mundillo llamamos “inhibir la mordida”, que es una de las cosas más importantes de las que deberías preocuparte respecto a tu cachorro.

¿Por qué muerde un cachorro?

Los perros muerden porque utilizan su boca de forma funcional (no agresiva), al igual que las personas usamos las manos de forma funcional y no para dar puñetazos (habitualmente, al menos). Al parecer es una conducta heredada del lobo, especie que realiza una conducta muy curiosa llamada “mordisco bozal”.

Mordisco bozal

Según Roger Abrantes (Doctor en biología evolutiva) y otros expertos, la función de este “mordisco bozal” es confirmar y afianzar la relación entre los individuos, una conducta afiliativa por tanto.

Los perros también hacen esto con otros individuos de su grupo social (es decir, con los que convive o ve a menudo, ya sean perros o personas). También es normal que adultos se lo hagan a cachorros que tienen alrededor, como por ejemplo una madre a sus crías. Los cachorros en la camada empiezan a “morderse” entre ellos de esta forma a las 6 semanas de vida aproximadamente.

Para ellos es por tanto una parte social de su carácter: juegan, exploran, aprenden a través de su boca.

¿Entonces mi cachorro no es agresivo?

Tenemos que entender por tanto que todo forma parte de cómo se relaciona el perro con el mundo que le rodea, y poco o nada tiene que ver con agresividad. Muchas veces tu cachorro vendrá y cogerá tu mano o tu brazo con su boca y en absoluto pretende hacerte daño (aunque los afilados dientes de cachorro pueden traicionarle ocasionalmente). Estos gestos son los mismos que haría un perrito con su hermano de camada o dos perros que se conocen muy bien entre ellos: se trata de una invitación a interaccionar, para que nos comuniquemos con ellos, juguemos un poco, hagamos ruiditos extraños e incluso ridículos… pero mientras estemos disfrutando de nuestro cachorro, ¿a quién le importa? 🙂 Practicar esta forma de comunicación con nuestro perro ayuda a un mejor entendimiento mutuo, siempre respetando los límites del perro.

¿Se puede conseguir que el cachorro deje de morder?

En nuestro centro organizamos regularmente clases para cachorros y vacunamos decenas de ellos cada año, y entre las preguntas que más escuchamos siempre están:

  • ¿Cómo consigo que mi cachorro deje de morder mis manos?
  • Mi cachorro es bueno pero a veces se pone agresivo, me muerde y me gruñe, ¿qué hago?
  • Mi cachorro me hace mucho daño cuando me muerde, ¿qué hago para parar esto?

Bien, como hemos dicho ya, un cachorrito que mordisquee todo y haga daño es algo perfectamente normal… de hecho lo extraño sería lo contrario. Para saber si alguien tiene un nuevo cachorrito en casa, solo necesitas fijarte en las “pequeñas marcas” de sus manos :).

Pero ello no quita que no debamos intervenir para ayudar al cachorro a regular y minimizar el daño que hace con su mordida… Sí, se puede y se debe. Trabajar en el perro la inhibición de la mordida o que tenga una boca más “blanda” (es decir, que haga menos daño) es de las cosas más importantes a trabajar durante su socialización. No se puede enseñar a un perro a que deje de morder, debemos por tanto enseñarle cómo debe hacerlo.

Si no tienes experiencia en esto, en las próximas líneas te voy a dar algunas pautas y consejos que te ayudarán a minimizar las marcas de los “dientecitos” de tu cachorro en tus manos.

Consejos para que tu cachorro muerda menos

Permanecer con la madre y la camada

Todos los cachorros deberían permanecer con su madre y con sus hermanos como mínimo hasta las 8 semanas de edad en todo caso. No hacerlo puede acarrear problemas a largo plazo en el comportamiento del perro, como se ha demostrado en estudios que relacionan esto con problemas de hiperapego y ansiedad por separación.

Una de las principales razones por las que el perro debe permanecer en la camada hasta las 8 semanas de edad es porque es en ese último periodo que pasa junto a su madre y hermanos cuando aprende a inhibir su mordida.

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Si has visto alguna vez un grupo de cachorros o una camada jugando, seguro que has observado cómo de vez en cuando alguno de ellos se queja al recibir un mordisco un poco más fuerte de lo debido. En ese momento el juego cesa por unos instantes o puede que definitivamente, si uno de los cachorros así lo decide.

Este proceso hace aprender a los perros que morder demasiado fuerte puede terminar con el tiempo de juego por lo que aprenden a inhibir la mordida, es decir, hacerlo más suavemente.

La madre también ocasionalmente puede “regañar” a una de sus crías si ésta se pasa con la fuerza con la que intenta mamar, algo que sucede en estas últimas semanas en las que los cachorros pasan con la madre.

mi cachorro me muerde

Hazte pasar por un cachorro más.

Tengo muy claro que nadie mejor que la madre o los hermanos para enseñarse entre sí. Pero si no es posible o hemos perdido esa oportunidad, debes aprender de cómo actúan entre ellos y tomar buena nota.

Esto se traduce en hacer notar al cachorro que te está haciendo daño mediante un “ay!” y una pausa. Básicamente se trata de replicar en cierto modo la conducta que haría uno de sus hermanos de camada: quejarte y detener el juego. Esto hará que el perro vaya aprendiendo que morder fuerte (y el concepto fuerte entre perros y perro-persona es diferente, nosotros somos más “blandos”) hace que el juego termine.

Realizar una pausa de forma muy inmediata es importante, ya que hay algunos cachorritos que al escuchar ese “ay” siguen jugando o incluso se activan más pensando que es parte del juego.

Cómo hacerlo de forma práctica: cuando juegues con tu cachorro, permítele que muerda tus manos. Debemos fijar un nivel a partir del cual consideremos que es morder demasiado fuerte, y cuando el cachorro pase ese límite te quejarás con ese “AY!” y retiraremos las manos, parando el juego. La respuesta que esperamos en el cachorro es que momentáneamente pare también, después seguramente comience a hacer cualquier otra cosa (así son los cachorros).

Tras una breve pausa de unos pocos segundos, podemos volver al juego en el que estábamos. Si vuelve a morder fuerte, repetimos la operación. Progresivamente deberíamos reducir primero la fuerza con la que el perro nos muerde y segundo la frecuencia con la que nos hace daño.

Time-out o tiempo muerto

Si lo anterior no funciona, ves que al cachorro no le importa esa pausa que haces lo más mínimo o incluso ves que se activa más, puedes probar esta técnica. Este tiempo muerto o tiempo fuera consiste en que salgas de la habitación donde está el cachorro por un breve instante de tiempo, simplemente.

Ejemplo práctico: estás jugando con él/ella y te muerde fuerte, te quejas con un “ay!” correspondiente y paras el juego, pero el cachorro insiste en morder o incluso salta para alcanzar tu mano, de forma más alterada… Ese es el momento de un time-out. Con toda la tranquilidad del mundo (no hace falta decir nada al perro) te levantas y sales de la habitación unos 10 o 20 segundos. Tras ese tiempo, vuelve a entrar y vuelve a retomar el juego.

Es una versión más exagerada del juego de manos: si te hace daño, te vas y se acaba el juego. El proceso se puede repetir hasta que progresivamente vayamos reduciendo la fuerza de la mordida o veas que efectivamente el perro hace daño, pero cuando te quejas sí se da cuenta y para.

Redirigir la mordida a un juguete

No se puede evitar que el perro muerda, es parte de su naturaleza. Lo que sí podemos hacer es ofrecerle algo que sí pueda morder sin problemas en lugar morder tu mano, tu ropa u otras cosas que no deba, algo especialmente útil cuando están en temporada de cambio de dientes (ya que estarán molestos y doloridos).

En el momento de detener el juego o ver que el perro está con algo que no debe en la boca, debemos tratar de redirigir su atención y sus dientes a un juguete apropiado para ello y dejarle mordisquearlo durante un rato. En este sentido, es una buena idea tener diferentes juguetes con diferentes texturas para que tu cachorro no se aburra rápidamente del mismo objeto y se lance intrépido a tu brazo.

Entrenar un juego ordenado con el mordedor

Para mi, la mejor opción. No es complicado enseñar al perro una señal de “suelta” y otra de “muerde”, de forma que ponemos todo el proceso bajo control: si el perro muerde algo que no debe podrá soltarlo sin problemas, y además le indicaremos que sí puede morder un objeto indicado para ello. Perro feliz, nosotros felices.

Este ejercicio se le puede enseñar a perros muy jóvenes y si se hace adecuadamente a los perros les encanta. Por supuesto, si no sabes muy bien cómo hacerlo o lo que te viene a la mente es gritar “suelta” o abrir la boca del perro a la fuerza, mejor acude a un buen educador para que te ayude. Precisamente enseñar de forma errónea el ejercicio de “suelta” es la mejor forma de conseguir que el perro no suelte nunca.

Que NO hacer

Es obvio, pero por si acaso: nunca debes golpear ni gritar a tu cachorro, ni apretarle el hocico, ni presionar sus labios contra sus dientes… solo pueden pasar dos cosas: que se active más porque cree que estás jugando (y morderá más y más fuerte) o que aprenda a tenerte miedo. En este caso, el cachorro aprenderá que tu mano acercándose significa algo malo (dolor), lo que hará que se comporte de forma más defensiva e incluso que ocasionalmente pierda la paciencia lanzando la boca, y no precisamente para jugar.

Si castigas físicamente a tu cachorro te aseguro que lo único que vas a recoger son problemas importantes de conducta a largo plazo.

Debes tener en cuenta que no todo lo que te aconsejamos aquí tiene por qué funcionar con todos los cachorros: a unos el “ay!” les funcionará bien, a otros necesitaremos redirigirlos a juguetes…. cada perrito es un mundo.

Dependiendo principalmente de la raza, entre los 4 y 5 meses de edad los perros cambian de dientes, perdiendo esas pequeñas dagas de cachorro en pro de los dientes de adulto. Es a esa edad cuando suelen fijar una boca blanda si se han hecho las cosas adecuadamente.

Si con tu cachorro no parece funcionar nada de esto o tienes un perro ya adulto que sigue haciendo daño con la boca (algo que no debería pasar), lo mejor es que acudas a un profesional para que te ayude a solucionar tu problema. Un perro muy sociable con una mordida sin controlar puede ser un auténtico problema.

¿Cuándo la mordida del cachorro pasa a ser agresividad?

Como he repetido varias veces, las mordeduras de cachorro son algo normal y habitual, incluso cuando el perro “gruñe” o “ladra” durante el juego. Aunque si no se procede bien en algunos casos podemos encontrar que el perro lanza la boca, normalmente debido a una reacción de miedo o de frustración.

¿Y en qué momentos puede ocurrir esto? Normalmente cuando obligamos al cachorro a hacer algo que lo le gusta, como sujetarle en exceso, forzarlo a estar “panza-arriba”, etc. También puede ocurrir en momentos en los que el juego sube de intensidad en exceso (al igual que nos ocurre a las personas).

En estos casos, la finalidad de la mordedura es diferente que cuando el perro está jugando, aunque no siempre va a resultar fácil diferenciar unas de otras. Conocer y entender algunos aspectos del lenguaje canino te pueden ayudar en esta tarea: durante el juego, aunque aparezcan gruñidos o el perro enseñe los dientes, en general va a presentar poca tensión en los músculos de la cara. Al contrario, cuando presente estados de miedo o frustración su lenguaje cambiará y aparecerá esta tensión muscular.

Todo lo que he explicado anteriormente para inhibir la mordida del cachorro, en estos casos evidentemente no aplica. De hecho, quejarnos gritando “ay!” no es una buena idea ya que puedes “animar” todavía más al perrito cuando lo que necesitas en ese momento es lo contrario: calmarle.

Si este problema se repite de forma frecuente, deberías llamar a un educador canino ahora que los problemas se puede solucionar más fácilmente.

Precauciones generales:

  • No te recomiendo que trates de “alterar” al cachorro moviendo y agitando tus manos o pies delante de su cara, ni cogerle de los lados de la misma y sacudir, ya que esto puede enseñarle a morderte tus dedos, manos o pies.
  • Aunque te haga daño, no le quites las ganas de jugar contigo. El juego es una de las formas en las que va a crear vínculo contigo. Tu deber es enseñarle a jugar de forma apropiada.
  • Evitar levantar las manos o los pies para que el perro no los muerda, esto le puede alentar a saltar para atraparlos. Es más efectivo dejarlas muertas para que dejen de ser interesantes.
  • Castigar físicamente al perro si te hace daño puede hacer que te muerda más fuerte. Además puede hacer que tu cachorro te tenga miedo. Evita darle “toques” en la nariz o el costado, agarrarle de la piel, etc.
  • Ten disponibles multitud de juguetes para que tu cachorro pueda jugar y morderlos. Mejor eso en lugar de morder otras cosas que no debe.
  • Si tienes oportunidad, permite a tu cachorro jugar con otros cachorros o con perros adultos equilibrados. La ayuda de otros compañeros caninos es fundamental en la socialización.

Para terminar

Recuerda que educar un cachorro requiere de bastante trabajo y dedicación. Pero si lo haces bien tendrás como recompensa un perro adulto equilibrado y bien educado durante un montón de años. En este proceso es importante ser consistente, persistente y paciente.

¿Has tenido ya experiencia enfrentandote a cachorritos “mordedores”? ¿qué has hecho para solucionar esa situación de “mi cachorro me muerde”? Comparte tu experiencia con nosotros en un comentario.

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Comentarios 2

  1. Mi cachorro va a hacer 1 año y cuando quiere jugar me ladra y se pone muy pesado, entonces le riño y se pone chulo dando mordiscos al aire esto hay veces que lo hace cuando no le dejo hacer algo que el quiere.como devo actuar?

  2. Post
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    Hola Paula.
    En primer lugar debemos partir de la base de que con 1 año de edad ya no hablamos de un cachorro como tal, sino de (en función de la raza) un perro adulto o al menos joven (a nosotros nos gusta diferenciar entre cachorros y jóvenes porque tienen necesidades diferentes).
    Es muy posible que el problema sea de frustración del perro, ya que quiere hacer algo y no es posible. tienes que pensar si reñirle es la forma correcta de proceder… Te está dando resultados? mejora o empeora la situación? Por lo que dices parece que la empeora ya que hace que lance “mordiscos”.
    Ten en cuenta que en primer lugar, el perro te ladra posiblemente de forma demandante porque queire jugar. reñirle es el primer error ya que eso ya es una forma de atención en ese momento para él, por lo tanto su ladrido le resulta funcional y lo seguirá haciendo: esto deja abierta la puerta a todo el círculo vicioso que viene detrás.
    Además, en una situación de frustración reñir al perro no es conveniente ya que no soluciona nada, de hecho normalmente lo empeora. Debes tratar de dirigir su comportamiento hacia cosas que te interesen más (conductas de calma) y en ese momento reforzarselas, o trabajar su capacidad de frustración y ayudarla a madurar un poco su caracter (algo muy recomendable en esa edad) mediante un adiestramiento básico.
    Dependiendo de qué individuo sea (raza), el problema de la frustración puede ser importante.

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