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Bullying en perros

bullying en perros

Sí, también existe el bullying en perros. Quizá no habías reparado en ello pero seguro que leyendo el ejemplo que te contamos a continuación entiendes perfectamente de qué te hablamos. Se trata de un problema que afecta principalmente a razas de perros altamente sociables que llegan a molestar a otros perros… Si crees que es tu caso, no te pierdas este artículo.

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El perro Buller del parque

Imagina la siguiente escena: vas con tu perro por la zona de suelta y por el horizonte aparece un labrador suelto llamado Buddy (el nombre es ficticio, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia :D). Buddy ve a tu perro y se dirige como un tren de mercancías hacia él, ignorando toda llamada por parte de su compañero humano. Tu pobre perro se ve intimidado por tan efusivo acercamiento por parte del labrador, mucho más grande y enérgico, que parece un misil salido de nosedonde por arte de magia.

Cuando Buddy alcanza a tu perro, éste le ofrece varias señales de calma, como por ejemplo ponerse a olfatear frente a él, volver la vista o algún pequeño lamido de trufa… (si esto te suena a chino, deberías leer sin falta este artículo en el que te contamos lo mínimo que deberías saber sobre comunicación canina). Buddy, el labrador, no hace ni caso de estas señales, lo que hace que tu perro comience a sentirse incómodo y trate de separarse o escapar… pero no es tan sencillo, Buddy tiene tanta energía y está tan excitado que va allá donde se mueve tu perro.

Listado de las Señales de Calma Caninas

Descarga el Listado de Señales de Calma Caninas de Ágora Canina. Un documento en el que he recopilado las señales de calma más utilizadas por todos los perros según los principales autores de referencia.

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¡Solo quiere jugar!

Tranquilo, que es muy bueno, solo quiere jugar!” te dice el compañero humano de Buddy. Y bien es cierto que sus intenciones son buenas, lo único que quiere es juego pero lo manifiesta con un entusiasmo y felicidad fuera de lo normal.

Tu perro, ya algo sobrepasado, empieza a moverse a tu alrededor comenzando a enseñar los dientes a Buddy con la esperanza de que entienda eso. Pero claro, a ti no te gusta que tu perro se muestre agresivo, así que le dices que NO! haga eso.

¿Te suena, verdad? Seguro que lo has visto más de una vez, quizá incluso lo hayas protagonizado en alguno de los papeles.

Lo que ocurre es que muchos perros pueden llegar a verse muy presionados por perros tipo “Buddy”, quienes les cuesta atender a algunas señales de comunicación canina básica. En estas situaciones los perros no tienen más opción que intentar escapar o escalar su nivel de comunicación a niveles más intensos esperando que así les entiendan.

Buddy, nuestro perro del ejemplo, es lo que conocemos como “buller”. En inglés estos perros también son conocidos como “over friendly dogs”. Otro término que me parece interesante es el de perros con “reactividad positiva” (a diferencia de la reactividad negativa originada por miedo, por ejemplo, mediante respuestas más agresivas).

¿Tienes un perro buller?

Jean Donaldson (autora de, entre otros libros, el fundamental “Choque de culturas”) ha descrito en su libro “Fight” (solo disponible en inglés) a los perros buller como perros que pasan como bulldozers sobre las señales de calma de otros perros y que incluso ignoran otras señales de más intensidad (sería una buena traducción de lo que dice en su libro).

Normalmente a las personas no les gusta escuchar la idea de que su perro sea un buller, ya que en nuestra sociedad humana el tema del bullying es algo muy delicado y los bullers humanos no están nada bien vistos. Solemos decir que son solo perros muy felices, enérgicos y entusiastas.

La verdad es que hay algo más detrás, no es que sean perros simplemente más felices. Pero coincidimos en que ponerle al perro la etiqueta de “buller” no le hace ningún bien al tener todas esas connotaciones tan negativas para las personas (al igual que poner a un perro la etiqueta de “dominante” puede arruinarle la vida). Por eso me parece más preciso el concepto de “reactividad positiva”.

En todo caso, se llame de una forma o de otra lo importante es entender el concepto y asumir que es algo que puede generarte problemas, y por lo tanto algo que debes atender.

bullying en perros

Oh no…. ¡mi perro es buller!

Algunas personas que tienen este tipo de perros reconocen que muchas veces esa efusividad puede molestar a otros perros. Otras solo piensan que su perro es más feliz que el resto. En todo caso, aceptar esto como algo “problemático” siempre cuesta al principio.

Como te decía, cualquiera rechazaríamos aceptar que nuestro perro puede ser un buller de primeras, es normal. Por ejemplo, en las clases de cachorros que organizamos en nuestro centro es algo que se ve muy bien: hay cachorros que son muy enérgicos que ocasionalmente necesitamos parar para dar descanso a otros cachorritos que necesitan más espacio y llegan a verse sobrepasados. Esto es muy habitual de ver en estas clases entre cachorros y desde pequeños es algo que hay que cuidar. En las clases de cachorros no permitimos que haya bullers ni bulleados, ya que puede suponer la germinación de problemas de comportamiento a futuro tanto para unos como para otros.

Lo importante es ser consciente de que este tipo de comportamiento puede generar problemas y por tanto es algo que debemos aceptar con toda naturalidad para poder ayudar al perro lo mejor posible.

¿Cómo se supone que mi perro debe saludar a otro perro?

Volvamos al ejemplo de antes.

Si Buddy, nuestro labrador, tuviera unas buenas habilidades sociales, hubiera entendido las señales de calma emitidas por el otro perro y le hubiera dado un respiro. Con ello seguramente habría modificado la forma de acercarse, cambiando a una más lenta y no en línea recta y hubiera respondido igualmente ofreciendo señales de calma a modo de respuesta.

En este punto, tu perro hubiera podido respirar tranquilo al ver que las intenciones del labrador son realmente buenas (y no la de aplastarle, como había pensado antes), lo que haría que aceptase o incluso se acercase activamente al labrador para olfatearle un poco, y tras eso seguir su camino o ponerse a jugar.

Sin comunicación no hay entendimiento

El problema aparece cuando el labrador ignora completamente el mensaje lanzado por tu perro e impone lo que quiere a la fuerza, en este caso un juego muy intenso frente a un perro que no quiere hacerlo (nota para profesionales: de ahí el nombre de reactividad positiva: si hacemos un paralelismo con un perro de reactividad negativa, éste impondría también lo que quiere a la fuerza, por ejemplo mediante alguna respuesta agresiva originada por una emoción de valencia negativa como el miedo, a diferencia de este caso que viene originado por una emoción de valencia positiva).

Por lo tanto el perro buller no se preocupa por el estado del perro bulleado, simplemente hace lo que quiere sin dar opciones al otro. Normalmente entre el repertorio de “hacer lo que quiere” se incluye el no hacer caso a la llamada (posiblemente debido al alto nivel de emoción que lleva encima).

¿Qué puede favorecer el bullying en perros?

Ser de una raza altamente social

El bullying en perros suele aparecer más en ciertas razas. Es muy habitual en labradores pero también puede aparecer en otras razas de tamaño grande, con energía y confianza que les gusta jugar impetuosamente y con fuerza.

Ojo, no quiero caer en la simplificación de que todos los labradores son bullers, ya que por supuesto la mayoría tienen unas grandes habilidades sociales. Simplemente digo que esta raza (entre otras) tiene una mayor tendencia a este tipo de comportamientos.

Ser “perro único” en casa

Es decir, perros que son el único perro de la casa. Esto tiene bastante sentido especialmente en el caso de las razas altamente sociales.

Existe un principio que es el siguiente: la privación aumenta la motivación. Por ejemplo, cuanto más prives a un perro de acceso a la comida, más motivación tendrá por ella cuando ésta aparezca. Sencillo ¿verdad? Pues para individuos que tienen unas altas necesidades de socialización y afecto con sus iguales, ocurre lo mismo. Si no tiene demasiado acceso a ello, la motivación se va a disparar cuando aparezca la oportunidad. Esto se ve claramente en perros jóvenes o adolescentes.

Un perro que crezca en un entorno con más perros además de tener ese contacto constante con ellos, obtendrá un aprendizaje muy valioso en cuanto a habilidades sociales. Mensajes como “no te acerques a mi pelota”, “déjame que estoy durmiendo” o “esa comida es mía” estarán a la orden del día, por lo que los perros no tienen más remedio que aprender y manejar todas estas señales, muy cotidianas en el día a día de grupos de perros.

Ventajas de crecer entre perros

Siempre digo que todo lo que un perro equilibrado pueda enseñar a un cachorro será mucho mejor que lo que un humano pueda enseñarle. Entre todo ese aprendizaje entre perros lo más valioso que un cachorro puede aprender es:

  • no todos los perros quieren jugar.
  • los que quieren jugar pueden no quererlo todo el rato o como él quiere hacerlo.
  • se puede estar junto a otros perros sin hacer nada.
  • intentar hacer que un perro juegue cuando no quiere puede acabar con un “marcaje”.
  • ser amable pidiendo las cosas (como el juego, por ejemplo) es la mejor forma de conseguirlo.
  • se debe jugar “con” otro perro y no “a costa de” otro perro. En el juego ambos deben disfrutar, no solo uno.

Obviamente, en todo este aprendizaje las personas tenemos que estar supervisando, no dejar a los perros al libre albedrío ya que es posible que en algún momento tengamos que dar a los perros un descanso entre ellos.

La importancia de tener unas buenas habilidades sociales caninas

Todas estas lecciones se van aprendiendo a lo largo del tiempo de forma que el perro va aprendiendo la gran cantidad de señales que conforman lo que llamamos comunicación canina. Poco a poco será capaz de interpretar y usar más señales de calma, de estrés, de agresión… lo que hará que mejoren sus habilidades sociales. Si te gustaría aprender más sobre esto, no te olvides de visitar en nuestra Escuela Online nuestro curso online sobre Comunicación Canina.

Cuando un perro carece de estas habilidades, cosa que puede pasar por muchos motivos (falta de socialización, mal aprendizaje, problemas de comportamiento, etc…) se vuelve como un disco rayado. Si solo sabe correr y saltar detrás de otro perro a la hora de jugar, intentará eso una y otra vez con cada perro que se encuentre sin importar si al otro perro eso le gusta o no.

Este aprendizaje de cachorro es valiosísimo y solo hay una oportunidad para ello. Una vez que el perro ha crecido hemos perdido la oportunidad (te lo contamos en este artículo sobre la socialización del cachorro). Sí, se puede trabajar con el perro y socializar con otros individuos ya de adulto, pero ya no será lo mismo. Además, como he descrito antes, muchos de los perros que llamamos “altamente sociales” son perros fuertes, grandes y seguros de sí mismos, y ellos lo saben, lo que hace todo más complicado.

bullying en perros

Jugar frecuentemente de forma brusca favorece el bullying en perros

Quizá a estas alturas del artículo estés pensando: “ok, voy a salir con mi perro y le voy a permitir que juegue con todo el que me encuentre para que se sacie y para que aprenda a jugar con todo tipo de perros, así evitaré el problema”.

Mucha gente hace esto también porque les han dicho que es muy importante socializar y creen que cuanta más socialización con perros puedan hacer, mejor.

Y sí, cuanta más socialización se haga mejor para el perro pero ojo, siempre que la socialización se haga correctamente! Sobre-estimular (o inundar) al perro puede ser tan perjudicial como no socializarlo lo suficiente.

Cómo influyen estos factores de riesgo en el bullying en perros

Imagina: un labrador joven, único perro en casa que sale solo una vez al día y cada vez que lo hace va a jugar enérgicamente con otros perros. Es muy posible que siempre intente jugar de forma muy intensa, por lo que no todos los perros (y sus humanos) van a estar cómodos con eso, por lo que suele buscar otros perros también de alta energía, que les guste jugar duro, para que no haya problemas… y mientras los perros están jugando a la “lucha libre”, los dueños se echan la charleta. Cuando llega la hora, el labrador vuelve a casa.

En ese ejemplo: ¿qué ha aprendido el labrador en esa salida a la calle?

  • jugar a lo loco es genial y lo mejor de salir a la calle!
  • jugar a lo loco es lo que hay que hacer con otros perros!
  • si veo un perro debo ir a jugar a lo loco con él, porque es lo mejor y no sé cuando volveré a hacerlo!

Socializar sí, pero no a toda costa

Tras analizar esto vemos que “socializar cuanto más mejor, a cualquier precio” no es siempre lo más adecuado. Incluso si lo que pretendes es dar al perro todo el juego que quiera para que se sacie… esto no es adecuado, porque muchos días te irás a casa tras una hora, dos o tres, y el perro realmente no se habrá saciado de ello, querrá más! y eso justamente hace que aumente su motivación! Recuerda de qué tipo de perros estamos hablando.

Por ejemplo, cuando entrenamos con perros y queremos aumentar su motivación justo hacemos eso, detenemos el entrenamiento o el juego en el mejor momento. Así, el perro recordará ese punto como “ese momento en que estaba “on fire” y paramos y yo me quedé con ganas de más”.

Esto es lo que ocurre si tu perro realmente no consigue llegar a saciarse o a estar tranquilo con otros perros en algún momento, que siempre verá a otros perros como algo con lo que ir a lo loco. Al hacer eso entrenas la motivación del perro a jugar con otros perros de forma muy intensa… lo que convierte el problema en un círculo vicioso: más motivación, más intensidad, menos se va a saciar, más se va a quedar con las ganas, más motivación…

Por lo tanto, jugar frecuentemente de forma brusca con otros perros es algo que debería limitarse, especialmente en periodos de socialización y desarrollo de la personalidad del perro.

Cómo prevenir que tu cachorro se convierta en un buller

Cuando el cachorro entre en fase preadolescente (sobre los 4 meses aproximadamente) y ya esté correctamente socializado es el momento justo de comenzar a trabajar sobre el autocontrol del perro y disminuir la frecuencia de juego brusco con otros perros, especialmente que no sea sistemático en las salidas.

Enseña a tu perro que cada perro con el que se cruza no significa que haya que jugar a lo loco, quizá solo haya un poco de olfateo para después continuar con el paseo. En cuanto el perro comience a mostrar algo de madurez hay que fomentar en él el control de impulsos y la atención (en nosotros).

Usar correas largas

La mayoría de perros se acostumbran a llevar una correa de 10 metros en el arnés, y es algo que te puede ayudar mucho hasta que consigas una buena respuesta de tu perro. Podrás controlar si quieres que se acerque a algún perro o no de forma cómoda mientras él corretea semi-suelto. Incluso puedes asociar una palabra cuando quieras que el perro vaya a saludar a otro, de forma que sin esa palabra no podrá hacerlo (al ir con la correa) y deberá continuar el paseo contigo.

Saludar a algunos perros sí, a otros no.

Permite el acercamiento a algunos perros para que se saluden pero no lo hagas de forma sistemática con todos. Tu perro tiene que ser capaz de cruzarse con otros perros a unos metros y simplemente mirar o ventear en busca de algún olor, antes de volver a dirigir la atención sobre tí y seguir andando.

Si con cada perro que te cruzas tu perro tira más que un husky de un trineo para acercarse a él, definitivamente necesitas que salude menos a otros perros. Esto no significa que debas privarle del contacto y juego con otros perros (algo que es fundamental), simplemente elegiremos los que consideremos más adecuados: que sean equilibrados y permitan que nuestro perro pueda tranquilizarse en lugar de alimentar la locura transitoria del momento de juego. En algunas ocasiones ante un perro simplemente seguiremos paseando.

Busca un buen grupo de perros para pasear.

En casi todas las ciudades hay oportunidad de realizar paseos por zonas en las que los perros pueden ir sueltos (o semi-sueltos). Busca un grupo con perros equilibrados y sal con ellos. Si ves que tu perro entra en la vorágine del juego descontrolado, lo atraes con la correa larga para dar un descanso entre los perros. Mientras el grupo esté en movimiento (paseando) los perros irán bien…. Si intentas hacer esto estando parado o en un recinto tipo pipican, tu perro se volverá loco permaneciendo quieto a tu lado mientras el resto de perros corretean.

El objetivo final es que los perros puedan ir juntos en estado de calma y relax, no como motos.

bullying en perros

Ok, tengo un perro adulto buller…¿Qué hago?

No te vamos a mentir, modificar las pautas de juego y habilidades sociales de un perro adulto puede ser complicado, pero nunca es tarde para ello. Si nunca has trabajado con un educador canino, ese es el principio: es posible trabajar ejercicios de control de impulsos (autocontrol) de forma relativamente sencilla para comenzar.

Además, algunos profesionales tienen muy buenos protocolos de trabajo para mejorar las habilidades sociales y de comunicación entre los perros, pregúntame por ello si tienes dudas y estás interesado, puedo encontrar a alguien cerca de donde vives para que pueda ayudarte (estos protocolos de trabajo son un tanto complejos como para explicarlos aquí).

El reto “imposible” de la llamada

Otro punto en el que deberías insistir mucho es en trabajar una llamada muy fiable. Es algo que a pesar de lo que te puedan decir, no es fácil (y menos con un perro de estas características), por lo que la recomendación es que trabajes de la mano de un buen profesional que trabaje con respeto al perro (nada de collares de pinchos, educativos y menos eléctricos). Ten en cuenta que conseguir un buen resultado en la llamada puede llevarte entre un mes y medio o dos meses, trabajando en exteriores y con otros perros (no en clases individuales en interior) que es lo que el perro necesita.

Aprende comunicación canina

Además, deberías mejorar tus habilidades en comunicación canina para poder intervenir y ayudar a tu perro cuando él mismo no las esté entendiendo. Si quieres enseñar y transmitir a tu perro esas habilidades, está bastante claro que tú mismo debes tenerlas para identificar cuando otro perro se está sintiendo invadido, cuando necesita espacio, cuando está jugando o si ya ha pasado de jugar a otro nivel.

Mis recomendaciones a este nivel son claras: el libro “Las Señales de Calma” de Turid Rugaas y nuestro curso online “Comunicación Canina – Aprende a entender a tu perro“, posiblemente el mejor curso online sobre este tema que vas a encontrar.

No es sencillo, pero si se quiere se puede conseguir. Ignorar el problema no va a hacer que se esfume.

Y tú, ¿Tienes un perro de estas características? ¿Cómo es vuestro día a día con otros perros? Cuéntanos tu historia, y si te ha parecido interesante no dudes en compartir el artículo en las redes sociales.

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Comentarios 3

  1. Considero que este artículo da para mucho debate 🙂

    Creo que habría que matizar entre un perro que percibe las señales de otros y las omite voluntariamente, de aquel que directamente no las percibe por el estado de excitación en el que se encuentra. De hecho diría que lo segundo es mucho más frecuente que lo primero.

    Es decir, no es que Buddy carezca de habilidades sociales (en ese caso sería un inepto social) sino que debido a cómo está emocionalmente no es prácticamente capaz de percibirlas. Y eso, obviamente, es un problema.

    Y sobre el término reactividad positiva… considero que se puede prestar más a confusión que otra cosa. Entiendo lo que queréis decir, que el perro la experimenta como algo agradable, pero al fin y al cabo la reactividad es reactividad 😉

    “Permite el acercamiento a algunos perros para que se saluden pero no lo hagas de forma sistemática con todos.”

    Totalmente de acuerdo. Un perro tiene que aprender a no saludar a todo Cristo, gestionar algo de frustración en muy importante para hacer a un individuo competente socialmente.

    1. Post
      Author

      David, muchas gracias en primer lugar por visitar nuestro blog y participar en él.

      Efectivamente, ya solo el título del artículo daría para mucho debate 🙂

      Sobre las diferencias que comentas, es decir, entre un perro que no percibe las señales o que sí lo hace pero que omite su respuesta, te expongo mi opinión y cómo lo trabajo.

      En ambos casos lo considero un problema de habilidades sociales: no entender las señales de otro perro es no tener habilidades sociales (lo que llamas un inepto social), pero entenderlas y no responder apropiadamente también es un problema de habilidades sociales, desde mi punto de vista y con los siguientes matices que explico.

      La diferencia está en qué parte de proceso se ve afectada. El “inepto social” tiene un problema para PERCIBIR las señales de otros individuos, y por tanto el objetivo del trabajo es enseñar a ese perro qué significan las conductas comunicativas de otros perros.

      En otro caso es un perro que no tiene un problema de percepción pero si lo tiene en la CONVERSIÓN, es decir, percibe la señal pero después hace lo que le sale de la cola, quiero decir, alguna respuesta socialmente inadaptativa. Efectivamente en este caso hay otro tipo de implicaciones que incluyen todo el plano emocional del perro y normalmente se trata de un trabajo más complicado y con peor pronóstico para el perro, ya que el objetivo es modificar la respuesta a dichas señales a otras más adaptativas.

      En cuanto al término “reactividad positiva”… bueno, ya sabes que en esto del mundo canino las nomenclaturas son muy particulares, y en todo caso no es un concepto a manejar entre propietarios ya que no es muy claro si no se tiene una base de conocimiento. La idea del concepto es esa: “reactividad” porque las respuestas del perro suelen ser inadaptativas, y “positiva” porque vienen disparadas por una emoción de valencia positiva. Pero como todo en este mundillo, es solo una propuesta.

      En fin, espero que este comentario aporte algo más. Un saludo, compañero.

  2. No me refiero a que un perro entienda las señales y no responda apropiadamente, sino a que directamente no las perciba. Si el caso fuera que las percibe pero realmente actúa como él quiere ignorándolas, coincido bastante en tu punto de vista. Habría tema para seguir debatiendo, pero en gran parte coincidimos.

    Sí que ha aportado más luz tu comentario 😉
    Enhorabuena por el artículo. Extenso y completo como pocos.

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