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Perro agresivo (solo) con correa: ideas y consejos.

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“Mi perro no tiene problemas si va suelto, pero con la correa se vuelve agresivo”. ¿Cuántas veces has escuchado esto? Incluso puede que lo hayas dicho otras tantas.

Y la verdad es que es cierto que existe una especie de doble personalidad en muchos perros… pero, ¿cuál es la causa de esto? ¿Qué provoca esa respuesta agresiva? Y sobre todo, ¿Qué puedes hacer para solucionarlo?

En este artículo voy a hablarte de las posibles causas y qué puedes hacer para reducir este comportamiento.

Sobre la agresividad y reactividad.

Antes de empezar a hablar de este asunto, quería dejar claro que no es lo mismo agresividad que reactividad, y que normalmente la mayoría de los perros en esta situación son reactivos y no agresivos.

Esto habría que explicarlo más en detalle pero no es el propósito de este artículo, por lo que aquí voy a hablar indistintamente de agresividad o reactividad, para facilitar la lectura y el entendimiento general.

Una vez clara esta premisa, vamos al lío.

Posibles causas de la reactividad con correa.

Las correas interfieren en el comportamiento normal del perro.

Bueno, más que las correas… nosotros (las personas al otro extremo).

Quiero que pienses en dos perros sueltos que se paran a saludarse (como los de la imagen). Lo más normal es que realicen una especie de “danza” de movimientos circulares uno alrededor del otro, olfateando diferentes partes de su cuerpo, quizá invitando al juego o mostrando señales de calma Si un perro necesita algo de espacio se moverá (o danzará) hacia una posición en la que se encuentre más seguro, manteniendo un lenguaje que le ayude a evitar conflictos.

perro saludo presentación
Perros saludándose libremente.

Ahora imagina la misma situación pero con 2 perros atados con la correa.

Todos esos movimientos quedan totalmente limitados por las correas, que pueden enredarse o que simplemente las personas no permitimos su libre movimiento. Además, lo habitual es que estemos con la correa muy tensa, “por si pasa algo”. Todo esto hace que el lenguaje del perro sea totalmente antinatural: hace fuerza para moverse hacia adelante, lo que hace que su cabeza se levante más (especialmente si va con collar), los giros y movimientos se vuelven torpes y bruscos y el perro tiene muy poco margen para moverse.

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Perros saludándose con las correas limitando su movimiento.

En esta situación, si el perro comienza a sentirse incómodo y no puede moverse ni mostrar un lenguaje corporal natural, solo tiene una alternativa para conseguir un poco de espacio. Y esa alternativa es la que no suele gustar: mostrar señales más intensas al otro perro para que se aleje, es decir, dientes, gruñidos, etc.

En este punto pueden pasar varias cosas:

  • Que el otro perro responda igual porque está exactamente en la misma situación de limitación y sin opciones.
  • Que además alguna de las personas se ponga a dar voces, chistar, gritar o golpear al perro porque está gruñendo y enseñando los dientes.

Sobre esto último no me voy a parar aquí, pero reñir y castigar al perro por emitir ese tipo de lenguaje es un gran error, si quieres saber más puedes ver este otro artículo donde hablo de ello.

Lo peor de todo es lo que aprende el perro.

La próxima vez no va a esperar tanto para mostrar ese tipo de aviso, lo hará antes… según se acerque a otro perro. Cuando otra persona que vaya paseando vea que tu perro se pone “agresivo” va a coger distancia para evitar problemas, de forma que ese tipo de comunicación se vuelve funcional para el perro. Es decir, consigue alejar a otros perros al mostrar ese lenguaje de forma artificial (porque es la persona la que aleja al perro, no el propio perro el que lo hace).

Ya ha aprendido qué tiene que hacer para evitar a otros perros cuando vaya con la correa.

Enhorabuena: tienes un perro con reactividad al ir con la correa. Eso sí, suelto puede ser un perro super-sociable.

La correa como elemento de frustración.

Este caso también es muy típico.

Puede que inicialmente todo fuera bien, que tu perro podía saludar a otros perros tanto con correa como sin ella, que te hubieras preocupado en comprar una buena correa para dar distancia al perro y hubieras aprendido a acompañarle en sus movimientos para interferir lo menos posible en los saludos.

Todo iba bien, pero por un motivo o por otro (tu perro ha crecido, te cruzas con personas que no quieren que tu perro les salude, etc.), las ocasiones en las que puedes acercarte a saludar disminuyen, y en cambio lo que tienes que hacer es separarte y sujetar a tu perro para que no se acerque a saludar.

Tu perro, que tiene un mal control de impulsos y poca tolerancia a la frustración, se ve afectado cuando eso ocurre porque claro, quiere acercarse a saludar. Esa frustración termina generando respuestas agresivas que no te gustan, lo que te causa miedo y hace que cada vez te acerques menos a otros perros, creando así un círculo vicioso.

perro saludo correa reactivo agresivo

Algo así me ha pasado en los últimos meses con un vecino. Un hombre mayor (diría que cerca de los 80), de repente un día aparece con un cachorro de pastor alemán. El perro es pequeño, simpático y además muy sociable… no hay problema.

Claro, estos “bichos“ crecen. A la gente ya no le hace tanta gracia que “ese” perro se acerque a saludar, y poco a poco aparece la frustración. Con el paso del tiempo he podido ver como las reacciones del perro pasaban de ser solo unos gemidos, a posiciones de acecho tumbado impidiendo que el dueño pudiera alejarse, a finalmente ser saltos totalmente descontrolados y ladridos por querer acercarse al otro perro.

Imagínate la papeleta de este hombre mayor intentando controlar a este perro.

El problema somos nosotros.

Como puedes ver, de forma más o menos intencionada, los problemas causados al perro son culpa nuestra (como en el 99% de los casos).

Además de las posibilidades anteriores puede pasar que la mera presencia de la persona haga que un perro con problemas de miedos tenga la confianza suficiente como para mostrar una respuesta agresiva, cosa que no hace cuando está alejado del mismo.

También es muy habitual que la persona sea la causa del estrés que dispara este tipo de respuestas, especialmente cuando otros perros se acercan. Solo tienes que sentarte en un banco y observar a los paseantes con sus perros: en cuanto ven a otro perro, lo primero que hacen es tirar de la correa, meter tensión y ponerse nerviosos, cambiar el ritmo de la respiración, incluso puede que empiecen a decir cosas a su perro tipo “no”…

¿Ves lo que te digo? ¿Te ves reflejado?

El estrés, el miedo y el nerviosismo de las personas es transmitido a los perros, tanto a nivel emocional como a nivel físico, a través de la correa. Muchas veces esto es suficiente para que un perro se ponga a la defensiva.

Asociaciones previas negativas con la correa.

Si alguna vez has castigado a tu perro por ser “malo” mientras lo llevabas con la correa en presencia de otros perros, quizá hayas creado esa asociación negativa entre la correa y la presencia de otros perros.

Puede ser un castigo verbal severo o cosas más prehistóricas como golpear al perro o soltar una descarga eléctrica. Todos estos estímulos negativos son estresores que el perro puede asociar de una forma que no te esperas, haciendo que afloren la próxima vez que vaya con la correa y vea un perro.

También puede ser que ese evento negativo haya sido algo externo, como por ejemplo que haya sufrido un ataque por parte de otro perro. Esto puede hacer que el perro solo se muestre reactivo hacia algunos tipos de perros: de una determinada raza, color, tamaño… que pueda recordarle al agresor.

Tensión de la correa como disparador de estrés.

Otra situación típica (de hecho esto me pasa con mi perro Ratón). Te cruzas con otro perro y el saludo va bien hasta que una de las personas decide que hay que irse y tira de la correa para arrastrar al perro. De repente se monta la gresca.

Perros que estén algo nerviosos y tensos durante el saludo (algo que es muy normal) pueden saltar solo por el hecho de introducir tensión en la correa. Al fin y al cabo, cuando tiras del perro mediante la correa estás induciendo estrés.

Aquí te dejo un enlace a un vídeo en el que se ve de forma muy clara como influye esa tensión de correa en la respuesta del perro.

Piensa ahora en dos perros que estén cara a cara y con las respectivas correas tensas

Este es un ejemplo de cómo no se debe presentar a dos perros, ya que se fuerza una situación de mucha tensión.

Si una de las personas tira de su perro, por acto reflejo el perro va a querer tirar en dirección contraria (es decir, en dirección al otro perro). Para ello tensará sus músculos, se inclinará hacia adelante y si va con collar, levantará su cabeza. Ese lenguaje corporal que estamos causando con la correa es un lenguaje corporal agresivo, de confrontación, lo que hará que el perro que está enfrente tenga muchas papeletas de responder de igual manera.

Esto, simplemente no pasaría si no hubiera esa tensión.

perro saludo presentación reactivo agresivo con correa

Cómo eliminar la reactividad con la correa.

Como has visto, las causas de la reactividad con correa pueden ser muchas, por lo que las vías para solucionar este problema deben adecuarse a cada causa. Pero, todas ellas tienen algo en común: requieren de un cambio en ti, en la persona que lleva al perro. En mi experiencia, esta es la parte más importante y más difícil.

Tener la cabeza fría en momentos en los que el perro está siendo reactivo, perder el miedo (y me refiero a perderlo de verdad, no a aparentar que no lo tienes), confiar en el perro… No es un proceso fácil.

Pero, como diría el Mandaloriano: This is the way (esta es la forma).

Limita los saludos con correa.

Esto hay que hacerlo de forma preventiva, es decir, no hay que esperar a que el perro ya sea reactivo con la correa para hacerlo. Es algo que yo llevo muy a rajatabla.

La idea es sencilla: que tu perro no conozca a perros mientras va con la correa. Tampoco permito que mi perro lo haga mientras está suelto, si el otro perro va con la correa. Es decir, solo me acerco a saludar con la correa a perros que ya conocemos y que sé que no hay problema con ellos (o cuando ambos están sueltos).

Hay varias ideas detrás de esto:

  • Si en una zona en la que se permitan perros sueltos hay un perro que va con la correa, es señal de que algo no funciona (o el perro o la persona tienen algún problema), por lo que hay riesgo de que la cosa no salga bien. No merece la pena arriesgarse.
  • Enseña al perro desde siempre que no podrá saludar a todos los perros con los que se cruce. Habrá ocasiones que sí y ocasiones en las que no. Esto hará que disminuya la frustración que pueda aparecer al cruzarse con perros y no saludarles, ya que no lo tendrá como algo “que ocurre siempre”.

Para mí es fundamental que perros que se conocen puedan hacerlo en libertad, con opciones de movimiento y con capacidad de decidir si quieren conocer al perro o alejarse.

Como te decía, esto es para prevenir la aparición de esa reactividad, ya que el perro no tendrá el hábito de saludar a todos y cada uno de los perros con los que se cruza, y por tanto no generará frustración cuando eso no pase.

La regla de los 3 segundos en la presentación.

Si tu perro ya tiene esa frustración generada con la correa, quizá esto pueda ayudarte. Aviso que esto necesita de una cierta preparación para que funcione, pero la idea es básica: limitar el saludo a 3 segundos para separar a los perros antes de que salte la chispa.

Para esto hacen falta 2 cosas muy importantes:

  • confianza y seguridad por tu parte para permitir un saludo SIN tensión en la correa.
  • tener una estrategia de salida, esto es, algo que te permita separar a los perros sin tirar de la correa.

Por lo tanto, se permitirá a los perros acercarse e iniciar el saludo y pasados 3 segundos (o menos si vemos que aparecen indicios de conflicto) los separaremos desviando su atención. Este ejercicio va muy bien para perros que son algo torpes a nivel social, que tienen interés pero que luego en la distancia corta no son muy hábiles y suelen reaccionar a la defensiva.

Si el encuentro de 3 segundos ha ido bien, tras un pequeño descanso puede volver a repetirse, hasta que los perros se relajen y puedan estar juntos sin problema. Por supuesto, durante esos 3 segundos deberás estar 100% atento al lenguaje corporal de los perros para poder anticiparte si ves algo sospechoso.

LISTADO: Señales de Calma Caninas

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De esta forma puedes eliminar esa frustración en el perro al no poder saludar a otros peludos, pero lo harás de forma controlada. Además, esto te ayudará a coger más confianza en la presentación a otros perros y los dos poco a poco ganaréis confianza y seguridad.

Como te decía antes, es fundamental tener una buena estrategia de salida. NO sirve simplemente tirar del perro y sacarlo de ahí, porque eso provocará justamente lo que quieres evitar. Es el perro el que debe alejarse del saludo por voluntad propia, lo que requiere entrenamiento previo. La salida que enseñes al perro debe ser algo muy potente para lograr desviar su atención del otro perro a la primera y de forma rápida.

Enseña al perro a salir del saludo.

Este ejercicio es el que te va a permitir sacar al perro de una situación de saludo y que lo haga por su propio pie, sin tirar de él. Ese es un uso muy específico para el tema que estamos tratando, pero la verdad es que el ejercicio tiene más usos que puedes aplicar a muchas más ocasiones: cuando el perro se te va a escapar y quieres pararlo en seco, cuando va a coger algo del suelo que no quieres, etc.

Es por tanto un ejercicio muy interesante de entrenar. Es lo que comúnmente llamamos redireccionar la atención del perro.

Este ejercicio lo puedes empezar a entrenar en casa con cualquier cosa que le interese a tu perro: comida, juguetes, etc. Después, en la calle, esa “cosa que le interesa al perro” serán los otros perros.

La idea es sencilla (la ejecución no tanto): quieres que el perro dirija el 100% de su atención a ti, no importa que sea lo que tenga delante. Puedes usar para ello la palabra “mira” o “deja”, por ejemplo.

Empieza en casa, deja al perro en una posición de sentado o tumbado y coloca ese estímulo que le gusta (comida, juguete) en el suelo, a una distancia de seguridad para que no te lo robe. En ese momento le dices “mira” y cuando te mire a ti le refuerzas. Es muy importante que no logre llegar a eso que está en el suelo hasta que termine el ejercicio.

Bajo ese esquema de ejercicio puedes ir complicándolo poco a poco. Normalmente cuando el perro tenga ese control inicial puedes avanzar a poner la comida en movimiento (lanzarla en lugar de que simplemente esté en el suelo), y finalmente pasarás a poner al perro también en movimiento (andar de frente a la comida/juguete).

Usa una correa larga (a mí me gusta esta especialmente) para entrenar esto: camina con el perro y lanza ese juguete/comida delante. Cuando el perro vaya a por él, le dices “mira” y (si el entrenamiento ha sido progresivo y adecuado) debería girarse en seco para mirarte, y consecuentemente volver a ti para que le premies. La correa larga va siempre sin tensión, la usamos por si el perro no hace caso que puedas sujetarla o pisarla para impedir que el perro llegue a eso que has lanzado (recuerda que esto es importante). Es como una especie de cinturón de seguridad.

Este ejercicio, en la práctica, se convierte en una especie de “resorte” que hará que el perro se dirija 100% hacia ti, de forma rápida. Esta es la estrategia de salida para los saludos a otros perros y es algo FUNDAMENTAL para cualquier perro que sea reactivo con perros, ya que recuerda: en el momento que generes tensión en la correa vas a provocar un conflicto.

Por lo tanto, en los saludos podrás acercarte y cuando pasen esos 3 segundos o consideres que hace falta, comenzarás a alejarte dando pasos atrás y dirás “mira” para que sea el perro el que se gire y se dé la vuelta hacia ti. Ahí lo tienes, has sacado al perro sin generar tensión en la correa.

La idea es sencilla pero requiere de mucho entrenamiento, ya que tiene que ser algo muy muy trabajado para que sea funcional y potente como para que el perro decida irse contigo en esa situación.

Aquí tienes un vídeo en el que trabajan un deja (“leave it”) para que te hagas una idea general de cómo funciona:

Trabaja tu propia calma.

Como te decía, esto es algo que tendrás que conseguir y que no va a ser sencillo.

En mis grupos de trabajo hacemos el ejercicio del saludo de los 3 segundos con los perros sueltos, lo que implica que el dueño del perro tiene que llegar a confiar tanto en su perro como para dejarle suelto saludando al otro y separarse de él, esperando que responda a la señal de salida…

¿Tu harías lo mismo? Es un gran ejercicio de confianza.

Evidentemente esto se hace en situaciones controladas, con perros tutores que tengo entrenados para hacer estos trabajos y que cuentan con grandes habilidades sociales. Esto no lo puedes hacer con cualquier perro ni en cualquier situación.

Por lo tanto debes avanzar a la vez que lo hace tu perro. Buscar un grupo de trabajo en una escuela de adiestramiento puede ser una buena idea (ya sabes, antes infórmate bien de qué tipo de trabajo hacen para no llevarte sorpresas desagradables).

También hay otro tipo de ejercicios más accesibles que sí que se pueden hacer con grupos de perros “amigables” y que te pueden ayudar a ganar confianza a la vez que el perro se desensibiliza.

Pasear en paralelo junto a otros perros en lugares amplios, donde puedas controlar a qué distancia estás de ellos puede ser una buena idea. Poco a poco puedes ir acercándote, siempre buscando la atención de tu perro y que esté bajo control.

Hacer ejercicios de olfato sobre césped (buscar comida) controlando la separación entre los perros también es otra buena idea.

En todos estos casos podrás ir ganando confianza, controlando siempre al perro SIN tensión en la correa. El perro estará viendo otros perros sin llegar a “saltar”, podrás ir entrenando esa redirección de atención… En fin, puedes sacar muchas cosas buenas de ahí.

Todo este tipo de ejercicios también pueden ser muy aconsejables para perros que tengan una asociación negativa previa, como por ejemplo ataques de otros perros, descargas de un collar eléctrico o el dolor de un collar de pinchos al acercarse a otros perros. Esto servirá para contracondicionar esa asociación negativa, cambiándola por una nueva sensación agradable.

Mejora tu capacidad de “leer” a tu perro.

Como ves, a la hora de tratar la reactividad (como cualquier otro problema) es básico poder entender y leer el lenguaje del perro en todo momento. Más importante incluso en este tipo de perros ya que tu reacción debe ser muy rápida para anticiparte a posibles problemas.

En este sentido, si crees que no tienes suficiente experiencia o conocimiento, te recomiendo que eches un ojo a mi curso de Comunicación Canina, en el que te explico con pelos y señales todo lo que necesitas para entender adecuadamente a tu perro y poder acompañarle como se merece en su recuperación.

Solo tienes que hacer clic en esta imagen para ver la ficha del curso con toda la información.

Curso comunicación canina
 

Comentarios 6

  1. Es la mejor explicación que he leído sobre el problema que supone el paseo con perros con correa, yo lo vivo más o menos a diario en especial con uno de mis perros que es muy bueno pero bastante reactivo cuando va con correa y lamentablemente no lo puedo soltar porque primero no hay sitios en donde hacerlo en la ciudad en donde vivo y segundo, es algo escapista el chico. Tratare de seguir tus consejos José para lograr que mi querido perro sea aún mejor.

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      1. Genial la explicación, NIKO es reactivo atado, de momento lo estoy solucionando con un sienta o quieto, pero no se si será contraproducente y le creerá más tensión el estar quieto ante el estímulo, en mi ignorancia lo hago para que note que no pasa nada,

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          Hola Pau,

          Pues deberías hacer caso a tu instinto, no suele ser muy buena idea trabajarlo así. Tendemos a solucionar los problemas de los perros con quietos, tumbados y sentados… pero si te paras a pensarlo no tiene mucho sentido. Puede que, si el perro tiene una buena obediencia, no salte, tire, etc… ya que son conductas incompatibles (si está sentado no salta ni tira), pero lo que debes preguntarte es: ¿en qué estado está el perro mientras está sentado? ¿El que no haga algo significa que se está solucionando el problema?

          Lo que suele pasar es que el perro pueda acumular cierta “cantidad” de ansiedad y frustración mientras esté sentado… se irá llenando y llenando hasta que no pueda más y salte. Y cuando salté, será de forma mucho mayor. A esto lo llamamos presión pasiva. Es decir, el tumbado es como un tapón de corcho en una botella con gas: puede aguantar, pero llegará el momento que salte y es incontrolable.

          Por lo tanto, mucho mejor que busques conductas dinámicas, como la redirección, movimientos con cambios de direcciones, etc. Así el foco del perro no estará 100% en otros perros (como me imagino que así hace cuando esté sentado) y el movimiento le ayudará a descargar y rebajar la frustración y el estrés.

          Jose

  2. Muchas gracias
    Me ha parecido muy muy interesante y muy bien explicado
    Tengo un labrador de 45 k, con inicio de reactividad…al principio a un Akita concreto y a todos los pastores alemanes….y x su tamaño y fuerza …no puedo con él…me tenso y va la situación empeora… gracias

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      Gracias por tu comentario. No lo dejes ir a más, ponte a trabajarlo desde ya!

      Jose

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