La llamada del perro es algo que trae a muchos propietarios de perros por la calle de la amargura. Ya sea porque tu perro no hace caso cuando le llamas, o porque solo hace solo algunas veces, o porque es algo que nunca has entrenado y quieres saber cómo hacerlo, este artículo te va a ayudar.
Cómo mejorar que tu perro acuda cuando le llamas.
Si estás leyendo esto porque tu perro no acude cuando le llamas, lo primero que tengo que decirte es que no te preocupes, porque no estás solo/a.
Esto nos ha pasado a todos en algún momento, y puede dar lugar a situaciones complicadas… ya sea porque no sabes si tu perro va a regresar, si va a correr detrás de esas personas que tienen miedo del perro, o si va a cruzar una carretera.
Si quieres mejorar la respuesta de tu perro cuando le llamas, es este artículo te voy a dar una serie de pasos para que puedas lograrlo.
Por qué la llamada es un ejercicio tan desafiante.
La llamada es sin duda uno de los ejercicios más importantes que debemos enseñar a tu perro, ya que puede evitar que tu perro se escape e incluso salvarle la vida si va directo a una carretera con tráfico.
Pero también es uno de los ejercicios más complicados… no porque sea difícil de entrenar, sino porque es complicado lograr una buena respuesta del perro de forma consistente.
Pero (como suele ocurrir), gran parte de este fracaso es por nuestra culpa. Y no es tan difícil de ver si te pones en los pies del perro.
Si por un lado tienes a una persona enfada, que no hace más que gritarte, y que sabes que cuando te acerques a ella te va a castigar… y por otro lado tienes olores, perros, personas o un prado por el que correr libremente… ¿qué elegirías?
Exacto, pues tu perro, por mucho que te quiera, piensa lo mismo. Cualquiera de las alternativas que tiene delante son más reforzantes y divertidas para él que dejar de hacerlo y acudir a tu llamada.
Esta reflexión encierra la primera clave importante que hay que tener en cuenta: si quieres que tu perro acuda a la llamada, debe creer que merece la pena acudir a ti cuando le llamas. Siempre.

¿Cómo ser más interesante que el entorno?
Claro, lo anterior es muy fácil de decir, pero en la práctica, ¿cómo puedes lograr que tu perro te considere más interesante que todo lo que ofrece el mundo (olores, animalillos, perros, personas, pelotas…)?
Lo primero en que tienes que pensar es en cómo gestionar la emoción de tu perro, algo que empieza antes de salir de casa.
En muchos casos, cuando el perro sale y se libera de la correa, es el único momento de excitación y disfrute que tiene. Y si esto es así, va a ser muy complicado que quiera abandonar esa sensación cuando le llamas, porque sabe que le vas a poner la correa y se acabó.
Por lo tanto, otra de las claves que debes tener en cuenta es que tú debes ser una fuente de diversión para el perro. Es decir, debes jugar con él en algunos momentos del día, para que tenga otras fuentes de disfrute además de cuando está suelto.
Eso hará que ese momento de suelta siga siendo disfrutón, pero ya no será el único, por lo que será más fácil que el perro pueda renunciar a él para acudir a tu llamada.
Además, cuanto más activamente juegues con el perro, mejor. Es decir, practica juegos donde tú tengas mucho protagonismo. Por eso es mejor jugar con un mordedor donde tú tiras del otro extremo, que con una pelota que una vez que la lanzas el perro puede jugar solo.
Lo mismo ocurre si entrenas con tu perro. Yo siempre enfoco el entrenamiento como un tiempo de disfrute entre perro y persona, y no solo como algo que sirve para enseñar cosas al perro (que también).
Sea como sea, si el perro tiene esa conexión contigo y sabe que de ti también vienen cosas molonas y divertidas, será más fácil que acuda a tu llamada.
Cuando entrenes la llamada sé paciente y consistente.
Paciencia y consistencia son dos cualidades que siempre debes tener cuando entrenas cualquier animal, y más en el caso de la llamada.
No esperes conseguir llamadas de campeonato en poco tiempo, porque eso es algo que en la mayoría de los casos no va a ser realista.
Además, siempre debes tener en cuenta aspectos básicos que aplican en todo entrenamiento canino de calidad, como por ejemplo, realizar sesiones cortas y divertidas para aprovechar al 100% la capacidad de atención del perro.
Del mismo modo, no comiences a entrenar el ejercicio en entornos complicados (como un parque lleno de perros), porque te estarás predisponiendo a fallar desde el primer momento. Mejor comienza en entornos sencillos y fáciles para asegurar todos los éxitos que puedas, como por ejemplo, llamar a tu perro dentro de tu propia casa.
Si necesitas algo de ayuda con el entrenamiento básico de tu perro, te recomiendo que comiences por este reto de entrenamiento de 7 días, donde te acompaño durante una semana para que consigas tus primeros ejercicios básicos con tu perro, que te servirán de base para otras cosas más complicadas (como la llamada)
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16 consejos para mejorar la llamada de tu perro.
Ahora sí, vamos con esta colección de ideas y consejos que te permitirán mejorar la llamada y que tu perro acuda a ti cuando le llames.
1. Usa una palabra en exclusiva para la llamada.
La llamada del perro depende de que seas consistente, y para ello ayuda el que siempre uses la misma señal de llamada.
Por ejemplo, si quieres usar “ven aquí”, solo deberías usar esas palabras en el contexto de una llamada, y siempre asociarlas con algo positivo para que mantengan su valor. Es decir, siempre que el perro acuda a ti una vez que has dicho las palabritas mágicas, debes reforzarle para hacerle saber que ha tomado la decisión correcta.
Esto parece más fácil de lo que es en realidad, porque es muy sencillo que se te pueda escapar un “ven aquí” en cualquier otro contexto o momento del día.
Por lo tanto, aquí hay un reto de que también seas capaz de entrenarte a ti mismo/a en este sentido, y tener claro que esas palabras que elijas (ven aquí, aquí, here o lo que más te guste) solo se usen en el momento indicado.
Y por supuesto, nunca (nunca) uses esa señal para algo negativo. Nunca engañes al perro con una llamada para que cuando llegue a ti le riñas porque se lo has tenido que repetir 12 veces. Tampoco uses esa señal de llamada para atraer el perro a algo que no le gusta (como para meterle en la bañera, por ejemplo, si eso no le gusta).
Solo necesita una única asociación con algo negativo para no responder de nuevo a esas palabras. Así que no pongas esto a prueba.
2. Cambia la palabra si se estropea.
Como te contaba en el apartado anterior, puede suceder que la palabra que tengas asociada para la orden de llamada se estropee, se queme (porque se lo has repetido 3 millones de veces) o se asocie negativamente.
Si esto llega a suceder, lo mejor que puedes hacer es buscar otra palabra y comenzar el entrenamiento de esa nueva palabra desde cero.
Del mismo modo, es buena idea que tengas una palabra de llamada alternativa para cosas que sepas que al perro no le van a gustar. Por ejemplo si vas a llamar al perro para darle un baño (y el baño no le gusta) no le digas “ven aquí”, llámale de otra forma, como hablándole como si fuera un niño, usando un tono agudo o palabras random, para así no estropear tu señal de llamada.
3. Entrena la llamada paso a paso.
Una buena respuesta a la llamada no se consigue de un día para otro, sino que se trabaja poco a poco. Por lo tanto, debes empezar desde situaciones fáciles: con distancias cortas en sitios con pocas distracciones, y a medida que tu perro vaya respondiendo a la llamada, podrás ir complicando la situación.
Es buena idea que comiences entrenando la llamada dentro de casa y poco a poco incluir distractores que le dificultan el ejercicio a tu perro, como gente, juguetes u otros perros. A medida que tu perro responda podrás empezar a hacer el ejercicio fuera, en exterior, pero en entornos de poca dificultad.
En este punto, una vez que empieces a trabajar la llamada en exteriores, te recomiendo que utilices una correa larga como apoyo durante el ejercicio. Solo tienes que dejársela puesta y que la vaya arrastrando (la mayoría de perros no tendrán ningún problema con eso). Así el perro tendrá libertad para hacer lo que quiera, pero tu tendrás una herramienta de seguridad para cogerlo si decide salir detrás de un conejo o no hacerte ni caso.
Si notas que hay cierto distractor, entorno o cierta distancia a partir de la cual el perro ya no acude, eso es lo que debes entrenar. Vuelve un pasito atrás hasta que sí que consigas que el perro acuda, y desde ahí, sigue trabajando poco a poco.
Recuerda, esto debe ser muy progresivo y seguramente te lleve un tiempo, pero si tu perro no acude a ti dentro de tu propia casa… no esperes que lo haga en un parque de perros.

4. Sé consistente con la llamada.
Y con esto me refiero al hecho de cómo le llamas y de cómo le refuerzas.
No olvides que estas constantemente luchando contra el entorno, y si un día comienzas a llamarle de otra forma o le dejas de reforzar cuando acude… quedarás en un segundo plano en lo que a “cosas divertidas que hacer cuando estás suelto” respecta. No permitas que eso ocurra.
Siempre debes hacer notar al perro que acudir a ti ha sido la mejor respuesta que podía dar.
5. Haz que la llamada sea súper apetecible para el perro.
Ya no es solo que tengas que reforzar siempre la llamada, sino que debes hacerlo de una forma que al perro le compense dejar de olfatear, correr o jugar con perros para acudir a ti cuando le llamas.
Sin duda, cuanto más disfrute el perro con tu recompensa por acudir a ti, más fácil será entrenar una buena llamada… y esto es algo que puede facilitarte mucho la vida.
Aquí las posibilidades con muchas, dependiendo de cada perro. Pueden ser premios de comida de cualquier tipo, un juguete que saques y te pongas a jugar con él, un juguete de los que suenan…
Seguro que tu perro tiene algo que le fascina, así que puedes usarlo como premio por la llamada.
6. Premia a tu perro antes de que llegue a ti.
Esta es una estrategia para la que es muy interesante usar herramientas como el clicker (aunque también lo puedes hacer mediante refuerzo social).
Puedes usar el clicker para confirmar la conducta antes de que el perro llegue a ti, de forma que el perro quiera cerrar el ejercicio para obtener el premio. Así será más difícil que pueda aparecer algo que distraiga al perro en los últimos metros, ya que sabe que ha logrado el éxito y querrá recibir su recompensa.
Esto es especialmente útil si hablamos de entornos con muchas distracciones o llamadas a distancias especialmente largas.
Por cierto, si nunca has probado el clicker y quieres iniciarte, en los cursos online de Ágora Canina tienes uno de introducción al clicker training que te dejo por aquí (haz clic en la imagen):
7. No uses siempre el mismo reforzador para mantener el interés del perro.
Esta es una estrategia clásica para mantener alta la motivación del perro.
Si siempre recibe el mismo refuerzo, puede llegar un momento que al perro ya no le motive tanto y prefiera no acudir a la llamada. Para evitar esto puedes ir rotando diferentes tipos de reforzadores (comida, juguetes, etc.).
Esto además introduce una variable que rompe la expectativa del perro: el hecho de no saber qué premio se va a encontrar cuando acuda a ti hará que vaya con más ganas de saber qué sorpresa tienes preparada para él.
8. Refuerza a tu perro soltándolo de nuevo.
Ya te he repetido que la llamada debe ser algo interesante y atractivo para el perro. Si solo le llamas cuando le vas a poner la correa para volver a casa… como que es contradictorio, no?
Para evitar esto puedes llamar al perro en diferentes momentos, solo para premiarle y que vuelva a seguir corriendo y disfrutando del entorno. Esto abre una puerta muy interesante y potente: usar el soltar al perro como recompensa por haber acudido a la llamada.
Ahora, para que esto funcione, lo ideal es que tengas trabajada una señal de liberación. Si la tienes, puedes usarla como reforzador una vez que el perro haya acudido a ti, y eso es muy potente, porque si el perro sabe que puede volver a salir corriendo libre de nuevo aunque le llames, quita mucha de la resistencia que puede tener este ejercicio.
Y además, la conducta de liberación es super reforzante en sí misma, a los perros les encanta!
Si no tienes trabajada una señal de liberación, es una de las cosas que te enseño en mis cursos de adiestramiento con clicker.
9. Empieza a entrenar la llamada desde cachorro.
De hecho, es mucho más fácil trabajar esto con cachorretes, porque en esas edades van a estar todo el rato pendientes de ti y buscándote. Esta es por tanto una buena oportunidad para que empiece a entender que acudir a ti siempre es una buena idea.
Además, aprovechar esta conducta natural de los cachorros a perseguirte te va a ayudar a preparar el camino para cuando llegue su edad adolescente, en la que harán todo lo contrario (ya sabes, la edad del pavo que llamamos).
10. Intenta evitar fallos en la llamada.
Dicho de otra forma: si sabes que tu perro no va a acudir en una situación concreta, no lo llames. Acércate o reduce la dificultad para que el perro pueda acertar, porque cada llamada que el perro no acude es una llamada que va “desgastado” esas palabritas mágicas.
Esto es muy importante durante el periodo de entrenamiento, y por eso es importante ir paso a paso en cuanto al nivel de dificultad.
Si tu perro todavía no está preparado para responder a una llamada en un sitio grande, abierto y lleno de perros, ayúdate de una correa larga y asegúrate de que logra responder en entornos más fáciles antes…

11. No repitas la llamada sin sentido.
En línea con el punto anterior: si llamas a tu perro y no viene, es que algo está mal. O no está suficiente entrenado, o el entorno es demasiado complicado para él.
No caigas en el error de repetir la llamada constantemente, una y otra vez, hasta que el perro venga, porque eso solo va a estropear la llamada.
Además, si el perro descubre que simplemente puede ignorar tu llamada… adiós, acabas de descubrir a tu perro que la “escucha selectiva” es una opción.
Por lo tanto, si la llamada no funciona, es momento de pensar qué está sucediendo y entrenarla más.
12. Ayúdate de amigos y familiares.
La llamada es algo que pueden practicar otras personas con tu perro también, como tus amigos y familiares (gente que el perro conozca).
Esto es obligatorio dentro de las familias, donde el perro debería acudir a la llamada sea quien sea quien llame, evitando así la típica situación en la que el perro solo acude cuando es cierta persona de la familia la que llama.
También puedes usar a familiares y amigos como distractores (una vez que tengas una llamada sólida). Recuerda que entrenar con esos niveles de distracción puede ser complicado, y siempre tienes que intentar que el perro tenga éxito, pero llegados a cierto punto, es una buena idea para hacer la llamada más sólida todavía.
13. No riñas al perro si falla en la llamada.
Esto es de primero de adiestramiento amable, pero conviene recordarlo… porque es muy frustrante cuando llamas al perro y no viene. Pero si esto sucede, respira hondo, trágate el enfado, y felicita al perro (aunque no haya acudido antes).
Recuerda, el perro solo necesita una asociación de la llamada con algo negativo para aprender que no le interesa acudir a ti cuando le llamas. No permitas que esto suceda.
La llamada no va a funcionar el 100% de las veces. Esto es así, y ningún perro responde al 100% de las llamadas, así que tenlo en cuenta y no castigues a tu perro si no acude.
14. Aprende cuándo soltar a tu perro.
Una vez que el perro responde a la llamada, quizá te apetezca soltar al perro todo el rato, pero quizá haya situaciones en las que sea mejor no hacerlo.
Siembre va a haber algunas situaciones en las que el perro sabes que no va a responder: quizá si aparece un gato o un conejo… Por lo tanto, si puedes anticipar que algo así va a pasar, es mejor que te lo pienses dos veces antes de soltar al perro.
15. Intenta no perseguir al perro.
Uno de los peores errores que puedes cometer es convertir la llamada en un juego de persecución.
Mucha gente, cuando el perro no viene, empieza a perseguirlo mientras el perro interpreta aquello como un juego divertido. Y claro… si tu perro descubre que huir de ti es entretenido, acabas de crear un problema bastante serio.
En muchos casos es mejor hacer justo lo contrario: alejarte, agacharte o incluso salir corriendo en dirección opuesta para despertar el interés del perro y provocar que quiera seguirte.
16. La llamada empieza desde la atención.
La llamada no empieza cuando dices “ven aquí”. Empieza mucho antes, en la capacidad del perro para estar pendiente de ti durante el paseo.
Si tu perro nunca te mira, nunca te busca y va completamente desconectado del guía, será mucho más difícil construir una buena llamada.
Por eso es buena idea reforzar también esos pequeños momentos en los que el perro decide acercarse a ti por iniciativa propia, mirarte o comprobar dónde estás. O tener trabajada una buena respuesta al nombre, que es algo que también enseño en mis cursos de clicker.

Qué hacer cuando llamas a tu perro y no viene.
Vale, pongámonos en la peor situación: llamas a tu perro… y no viene.
Y encima sabes perfectamente que te ha escuchado, porque te mira de reojo mientras sigue olfateando o corriendo como si nada (el cabrito).
Lo primero que debes hacer en ese momento es no entrar en pánico. Y sobre todo: no empezar a gritarle, perseguirle o repetir la llamada veinte veces seguidas. Sé que es difícil, pero si haces eso lo más probable es que empeores todavía más el problema.
De hecho, muchas veces el perro aprende justo lo contrario de lo que queremos: descubre que puede ignorar la llamada sin consecuencias reales, o incluso que cuando finalmente vuelve… la experiencia es desagradable porque la persona está enfadada.
Si tu perro no acude cuando le llamas, lo primero que debes preguntarte es si realmente estaba preparado para responder en esa situación concreta.
Porque muchas veces el problema no es que el perro “pase” de ti, sino que el nivel de dificultad o estimulación es demasiado alto para que el perro responda en ese momento. Quizá en casa responde perfecto, o incluso en exteriores tranquilos, pero un parque lleno de olores, perros y estímulos es otro nivel completamente diferente.
Mi perro no me hace caso cuando lo suelto.
Esto es algo que veo constantemente cuando alguien me dice: “Mi perro no me hace caso cuando lo suelto”.
Y en muchos casos el problema no es realmente el hecho de ir suelto, sino que el perro todavía no tiene una llamada suficientemente trabajada para responder en entornos tan reforzantes.
Por eso es tan importante no adelantar pasos durante el entrenamiento.
Si el perro falla en la llamada, intenta acercarte tú de forma tranquila, reduce distancia o ayúdate de una correa larga para recuperar el control sin montar un conflicto. Después analiza qué ha pasado: quizá había demasiadas distracciones, quizá el premio no compensaba lo suficiente, o quizá llevabas demasiado tiempo sin reforzar bien la llamada.
Y algo muy importante: cuando el perro finalmente vuelva, aunque haya tardado, evita reñirle. Sí, incluso aunque hayas pasado un mal rato.
Porque si castigas al perro cuando regresa, lo que aprenderá es que volver contigo es una mala idea… y eso hará todavía más difícil que acuda la próxima vez.
La llamada no se construye a base de enfados ni de autoridad, sino de repetición, consistencia y experiencias positivas.
Cómo mejorar la llamada de tu perro.
Espero que la información de este artículo te resulte de ayuda para mejorar la llamada de tu perro.
Recuerda que es algo complicado, así que necesitarás una buena dosis de paciencia y mucha mano para ayudar a tu perro a avanzar poco a poco. Pero una vez que lo consigas, la calma y seguridad que vas a ganar, lo compensa!
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